¿Qué subyace a los episodios de violencia?

Lic. Nora Steindl
Licenciada en psicología por la UBA. Profesora de Educación Preescolar. Psicoanalista. Especialista en Resolución Alternativa de Conflictos.
Asesora institucional en diversos colegios y jardines maternales. Diseña proyectos para la mejora de la convivencia. Autora del libro: “Tutorías y prevención de situaciones de violencia” (Noveduc).
Ha dictado cursos, talleres y conferencias en distintos ámbitos educativos. Atención clínica de niños, adolescentes y adultos. Forma parte del Comité Permanente de REDESA I Red de Proyectos en Educación y Salud América Latina. Capacitadora y colaboradora externa de Fundación Sociedades Complejas.

¿Qué subyace a los episodios de violencia?

Conflictos de convivencia siempre hubo en el aula y el fenómeno de hostigamiento también ha existido como episodios aislados en la cultura escolar. La pregunta es, por qué se ha incrementado tanto en estos últimos tiempos, más allá de la divulgación que ha tenido y que permitió que la población esté más advertida ¿Por qué se ha generalizado este fenómeno? ´

 ¿Cuáles son las causas y condiciones de su aparición?

Tendrá que ver con la época, con la situación actual en la que vivimos, con las características que han adquirido las relaciones interpersonales…

En este documento me propongo analizar las condiciones sociales y culturales que subyacen al incremento de la violencia en general y en particular al fenómeno de hostigamiento, pero especialmente a la vertiente de crueldad que se pone en juego en este tipo de situaciones.

En una segunda parte, se sugieren intervenciones posibles para evitar la naturalización y aceptación de la violencia como parte de una cultura adolescente contemporánea en la institución escolar.

Parto de la siguiente premisa: LA ESCUELA ES UNA CAJA DE RESONANCIA. EN ELLA SE REPRODUCE LO QUE SUCEDE EN EL ENTORNO SOCIAL.

El proyecto de Sarmiento, de hacer de la institución escolar un gran dispositivo homogeneizador ha fracasado. Su concepción de la institución como un gran aparato para forjar una cultura nacional pretendiendo que cada alumno dejase de entrar a la misma cultura de origen afuera, ha fracasado. La metáfora que presentaba el guardapolvo blanco y niños callados y en fila frente al docente ya casi no existe…

En las aulas y en la escuela ocurren variedad de situaciones para las que muchas veces el docente no está preparado. Desde el profesorado, hay una gran nostalgia por la situación escolar tradicional en la que muchos de ellos ocuparon el lugar de alumnos.  Pero esa nostalgia idealizadora también impide recordar los métodos de disciplinamiento que imperaban en aquel momento, tanto en la familia como en la escuela, fueron repudiados por nuestra sociedad reconociendo en ellos ciertas modalidades violentas y autoritarias, a veces sutiles, pero socialmente legitimadas, que tuvieron también consecuencias no deseadas. Como trabajadores de las instituciones educativas abogamos por un cambio, intentando dar lugar a los niños y jóvenes más creativos, más inquisidores, promoviendo un pensamiento crítico, reflexivo, deductivo y no solo dispuestos al cumplimiento y la reproducción.

Alumnos más participativos y cuestionadores de los brindado como verdades absolutas, etc. Ahora la misma escuela sigue intentando un cambio de prácticas metodológicas, añora la escuela de Sarmiento y ¿quiere callarlos?

Por suerte ya se escuchan, a veces junto al lamento, varios proyectos que empiezan a considerar a esta población, integrando también nuevas tecnologías, que comienzan a entusiasmar a alumnos y docentes.

Considerando las situaciones de malestar, agresividad y/o violencia dentro de las escuelas, es posible afirmar que las mismas, lamentablemente y de diversas formas, siempre han existido. La literatura da cuenta de ello, por lo cual la lectura del “Señor de las moscas” (1954) se hace indispensable. Lo positivo es que, en la actualidad, y ya advirtiendo que estas situaciones se presentan con cierta regularidad en las instituciones, nadie puede escapar a revisar, cuestionar, analizar los episodios para intentar entender lo que ocurre e intervenir acertadamente.

Johan Galtung, epistemólogo especialista en conflicto, ofrece una herramienta conceptual sumamente interesante para trabajar los conflictos. El plantea un aspecto visible del conflicto y uno invisible. La punta del iceberg es el conflicto que se puede observar, que puede ser tanto la violencia directa, el golpe, el ataque verbal, o un conflicto complejo que es el fenómeno del hostigamiento, algo tan sutilmente visible como puede ser un juego de miradas que requiere de un observador atento, implicado y sagaz y capaz de detectar estos indicios.

Bien, entonces tenemos una punta del iceberg, la violencia directa, lo observable y otros dos tipos de violencia subyacentes, la violencia cultural y la estructural, lo observable y otros dos tipos de violencia subyacentes, la violencia cultural y la estructural.

Violencia cultural: Es la violencia que está enquistada en cada cultura y que se presenta como “naturalizada” y queda legitimada a través de las prácticas cotidianas. Las creencias (por ejemplo, el machismo), el lenguaje de uso cotidiano, las costumbres, las actitudes, los modos de interrelación entre semejantes, las culturas dentro de las instituciones y organizaciones laborales, etc. Aparecetambién en diversos portadores de cultura como programas de televisión y en la actualidad en juegos o actividades que se realizan en torno a las nuevas tecnologías.

Violencia Estructural: es la violencia generada por la inequidad social, por la desprotección que sufren millones de habitantes de los países donde los gobiernos no llevan adelante una de las funciones primordiales que debe desempeñar el Estado, que es la de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y ocuparse del acceso a la satisfacción de las necesidades básicas de sus ciudadanos. Y no hablamos sólo de las necesidades básicas primarias cómo a la subsistencia, que en nuestro país tampoco están garantizadas para parte de la población, me refiero a necesidades básicas como seguridad, salud, inclusión social o pertenencia, etc.

Es importante destacar que los tres vértices del triángulo de la violencia están interrelacionados. Las culturas y estructuras violentas producen violencia directa. Intervenir solamente sobre la violencia directa no alcanza. Es necesario trabajar los otros dos tipos de violencia para que un cambio real y sustentable sea posible. Es imprescindible considerar tanto los aspectos visibles como los invisibles de la violencia.

Tomando la dimensión cultural, destacaremos algunos aspectos sociales que se replican en la escuela, que forman parte de su cultura y de las relaciones sociales que allí se establecen, entre pares y con los adultos, y que operan favoreciendo la aparición de fenómenos de violencia, entre ellos el hostigamiento:

Exaltación de temas ligados a la pertenencia a los grupos, al reconocimiento y la legitimación social por sobre los saberes, lo cuál esta trayendo un progresivo deterioro de la capacidad de aprendizaje. Pareciera que es más importante “divertirse”. El “canchero” tiene más reconocimiento que el estudioso. Hay una creencia social instalada: Que el pícaro, el canchero, el vivo, la linda, etc. van a llegar más lejos que los estudiosos. Estos son los atributos personales aparentemente destacables…y si nos sus divertido y simpático, sus un amargo que se lo puede jorobar por su diferencia valorada socialmente como negativa. La tinelización de la sociedad y de la escuela.

  • Una fuerte tendencia individualista con la exacerbación de aspectos narcisistas desde…
  • Hago lo que me divierte
  • Lo que necesito,
  • Lo que me hace bien
  • Lo que me pone bien,
  • Lo que es necesario para verme bien
  • Lo que quiero sin evaluar en cuánto compromete al otro

La pregunta que queda planteada es: ¿HAY OTRO? … O del semejante me puedo reír, burlar, hostigar sin sopesar cuánto impacto emocional tiene en él mi satisfacción narcisista.

  • La ridiculización del otro es lo que divierte. Desde:
  • Al otro le pasó algo inesperado y me río,
  • El otro hizo algo desubicado y me río
  • Alguien ridiculizó a otro señalando o denunciando su falta, su error, su debilidad…y me río.
  • Le hago algo al otro con la intención de exponerlo y me río y hago reír a los otros. La exposición despiadada (muchas veces por parte de pares y/o también por adultos) se instala un mecanismo habitual en el aula.

Ese es uno de los elementos más significativos que, una vez instalados en la matriz comunicacional del aula pueden derivar en situaciones de hostigamiento. El grupo legitima como CAPO, líder, al que maneja la ironía. Algo de la amenaza se instala y comienza a circular. Gozar con el sufrimiento del otro. La utilización del término no es azarosa, en tanto que implica un deleite con temor, hay un “sabor agridulce” con eso que anda mal, diversión al borde de la transgresión.

  • Una sociedad en la que la ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados hacia un conocimiento tal del hombre que ya casi es posible fabricar una persona. Estamos viviendo un momento en que el control del hombre por el hombre está en plena expansión. Por supuesto que esto tiene ciertos aspectos positivos, pero ya estamos asistiendo también a las primeras consecuencias indeseadas. Se trata del “control del otro”. El otro, o sea un sujeto al que se objetiviza (Se sabe que ya se puede intervenir científicamente para determinar el color de ojos que pueda tener un hijo). Se objetiviza al humano para poder anticipar y/o inducir ciertas conductas. (Otro ejemplo de esto son los laboratorios que han montado algunas empresas de publicidad españolas en los cuáles se estudia a los consumidores al ingresar al shopping o supermercado. Se les pone un casco de alta tecnología que mide, escanea el comportamiento del cerebro mientras la persona pasea y/o compra. (De este modo se estudian las elecciones para luego condicionar)

Y es así como desde diferentes áreas del saber se van elaborando criterios, parámetros, para catalogar y/o clasificar los grados de normalidad de las personas y la significación de los desvíos, etc. Una de las consecuencias de esta pasión por clasificar es de reencausar los desvíos, por ejemplo, con medicación psiquiátrica. Ahí encontramos la patologización de la infancia.

En definitiva, la pretensión de una humanidad bajo control, para lo cuál las tecnologías están funcionando a pleno.

  • Esto también ha entrado en la escuela. Idea de control. Evaluaciones, planillas, cámaras…  en vez de asumir que hay algo que siempre va a escaparse, a lo que hay que ofrecerle vías de escape vinculadas a la creatividad, a la sublimación, al placer en la producción. Está comprobado que en las escuelas que contemplan estas posibilidades los episodios de violencia u hostigamiento son una excepción.

Permito servirme del documental que sugiero ver LA FABRICA DEL HOMBRE OCCIDENTAL, para advertir que la escuela corre el peligro de transformarse en una fábrica, invocando también a Foucault. A mayor cumplimiento de un currículum alejado de los aprendizajes significativos, a mayor trabajo reproductivo y no creativo, a mayor control sin trabajo reflexivo con los alumnos sobre las tramas vinculares, a mayor clasificación de los alumnos a partir de criterios de educabilidad, etc., mayor pérdida de sentido de la actividad escolar. Entonces, lo que pudiera en los alumnos estar al servicio de un desafío cognitivo, de una exploración creativa de las posibilidades singulares de cada uno, queda sin posibilidades de ser tramitado y rápidamente derivado a desafiar a los docentes, a conmoverla convivencia en el aula, a provocar a los más frágiles…

Cuando se instalan situaciones de hostigamiento, las mismas demandan de los participantes, en sus diferentes roles, un gran esfuerzo psíquico. En tales situaciones están ocupados más en la dinámica silenciosa del grupo que con los aprendizajes. Todo su interés y su libido se centra en precaverse, en pensar de qué modo intervenir en la dinámica grupal para no caer en el lugar de la víctima.

  • Vivimos en una sociedad que valora lo instantáneo, la foto, la imagen fuera de tiempo, el tiempo detenido en un presente permanente. Una sociedad decidida a vivir el HOY, con grandes dificultades para anticipar las consecuencias, prever y trabajar para consolidar un futuro diferente. Esto se ha transformado en un modo de vida entre los jóvenes. Ante la escasez de proyección hacia un futuro posible, cada vez toma más valor lo presente, el ahora, lo cual está alimentado permanentemente el circuito de la impulsividad. Entonces pareciera que no es importante anticipar consecuencias ni medir o dimensionar los efectos de lo que tengo ganas de hacer en el presente. VIVE HOY Y AHORA. Si a esto le sumamos la ausencia de los adultos que son los que tienen que hacer aparecer las dimensiones ausentes, dejamos librados a su propia impulsividad a niños y jóvenes. Hay que poder soportar el cuestionamiento, la desautorización sin perder de vista que eso es saludable para el menor, que se tiene que encontrar con alguien que lo desacelere, lo frene en esta carrera, aunque esto lo enoje mucho.

Y allí también estarán los adultos de la escuela…

¿Cómo intervenir en la escuela para que no seamos una reproducción “tonta” del afuera, de este afuera que está naturalizando la crueldad?

  • No convertir a la escuela en un invernadero o hibernadero que hay que soportar. En la escuela se aprende. Se aprehenden conocimientos y se aprende a convivir. En este sentido, el aula es un lugar de trabajo, donde se tiene que poner en funcionamiento las funciones cognitivas tanto para analizar causas de acontecimientos científicos, de la historia argentina como para trabajar sobre las dinámicas del grupo del aula…, se tiene que poder anticipar consecuencias… tanto para las operaciones matemáticas o los experimentos de laboratorio como para los usos de ciertas palabras para dirigirse a los compañeros… se tiene que poder aprender a tolerar la espera y el esfuerzo de trabajo….tanto para la realización de un ejercicio, para la producción de un texto más bello, como para esperar a un compañero con una necesidad especial.-
  • Revisar metodologías y dinámicas de aprendizaje que insisten en cosificar al alumnado en tanto repetidores de conocimientos y dejan de lado la creatividad y el rescate del valor de la palabra.
  • Trabajar en el aula sobre las habilidades sociales. Integrar el trabajo sobre las mismas a los abordajes curriculares. La escuela es el lugar para ejercitar el armado de vínculos extrafamiliares. El lugar donde se puede aprender a cuidar los vínculos y a resolver conflictos con el menor costo posible de sufrimiento para el otro. Para lo cuál sea posible tener que pensar que:
  • No siempre puedo decir TODO lo que se me ocurre del otro porque podría lastimarlo, que hay que pensar antes de hacer,
    • Que la presión del otro no me permite pensar con libertad y de acuerdo con mis propios principios
      • Que el funcionamiento de la coerción me hace desaparecer,
      • Que se puede expresar el desacuerdo educadamente y sin que se arme una pelea,
      • Que para que el otro entienda lo que pretendo tengo que argumentar,
      • Que es posible tener ideas diferentes acerca de algunas cuestiones.
  • Instrumentar programas de asambleas para trabajar aspectos de la dinámica del grupo que puedan derivar en situaciones de hostigamiento: Por ej.
  • Grupos en los que se piensa de manera binaria: hay buenos y malos, divertidos y nerds.
  • Grupos en los que se constituye un subgrupo de los “populares”, fuertemente instalado, idealizado y admirado, a los que se les rinde pleitesía para poder pertenecer,
  • Grupos dónde circula un lenguaje confuso entre lo divertido, humillante, irónico, descalificador…
  • Repensar el trabajo de los equipos de orientación, para que los mismos no sólo trabajen con los padres y docentes sino también en la coordinación de asambleas
  • Asumir el lugar del adulto como un lugar de autoridad en el sentido de autor, de lo creativo vivificante que tiene la palabra autor, de promesa, de futuro por venir. No desde el lugar ya desgastado que pretende ejercer la autoridad por el control disciplinario en base a la coerción y el ejercicio de poder arbitrario. Los mismos alumnos ya no creen esa versión. Se ejerce autoridad desde el lugar de quien dona algo de si mismo sin esperar nada a cambio…

Tres preguntas para la discusión:

  1. ¿Qué valores, disvalores, creencias, modalidades sociales se replican en la escuela y habilitan la aparición del hostigamiento?
  2. ¿Qué características personales favorecen que algunos niños y adolescentes deslicen a los diferentes roles propios de la dinámica del acoso escolar?

¿ Qué intervenciones se podrían realizar en la institución educativa para prevenir y/o desarticular los fenómenos del hostigamiento?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.