¿Puede la escuela ser neutral?

Brener, Gabriel
Gabriel Brener

Es licenciado en Ciencias de la Educación por la UBA, Especialista en Gestión  y Conducción de Sistema Educativo por la FLACSO y Profesor de Enseñanza Primaria por la Escuela Normal Nº 4.
Es Docente de la cátedra de Didáctica General del Profesorado en la Facultad de Filosofía y Letras de UBA, del Diploma Superior en Conducción Educativa del ISFD J.V González, así como profesor del Diploma y de la Especialización en “Curriculum y Practicas Escolares en Contexto”, de la FLACSO y de la Cátedra de “Sujetos e Instituciones Educativas” en la Licenciatura en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Hurlingham.
Se ha desempeñado como docente, directivo y asesor en escuelas primarias y secundarias, así como también en la función de consultor en el ministerio de educación nacional y ministerios provinciales de educación y otras asociaciones de la sociedad civil. Fue secretario académico del Diploma Superior en gestión y conducción de las instituciones educativas (Niveles I y II) Destinado a docentes y directivos de la provincia de Tucumán. Convenio entre UDT (Sindicato Unión de Docentes Tucumanos) y FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) (2006 – 2007). Coordinador de la capacitación de directivos de las escuelas primarias de la CABA (2005- 2008) y coordinó la Comisión  de elaboración del Diseño Curricular del nivel  Secundario del Ministerio de educación de la provincia de Chubut (2012). Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación. (2013-2015).
Fue Investigador del proyecto de investigación “Los sentidos de la escuela para los jóvenes. Relaciones entre desigualdad, violencia y subjetividad”. Programación Científica UBACyT 2011/2014. Resolución (CS) Nº 2657/11 Sede: Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Directora: Carina Kaplan.
Co-autor de “Violencias en plural. Sociología de las violencias en la escuela” (Comp. Carina Kaplan) Ed. Miño y Dávila Bs As. 2006. y “Violencia escolar bajo sospecha” ( Comp. Carina Kaplan) Ed. Miño y Dávila Bs As. 2009. Co autor de “La escuela inquieta. Explorando nuevas versiones de la enseñanza y del aprendizaje” Comp. Carina Rattero. Ediciones Novedades Educativas, 2103. Buenos Aires.
Autor de “Periodismo Pedagógico. De escuelas, violencias, medios y vínculos entre generaciones” Editorial Mandioca. Bs.As. 2014.
Ha escrito diversos artículos sobre temáticas vinculadas a violencia, medios de comunicación jóvenes, escuela y autoridad educativa.

¿Puede la escuela ser neutral?

Cómo sostiene Gabriel Brener en su libro “ Periodismo Pedagógico” la escuela se ha hecho  más permeable a las situaciones  o temas que  se filtran sin pedir permiso  en el espacio escolar, cuestión,  que la frontera que separa la escuela del “ resto del mundo” es mucho más franqueable que en otros tiempos, y ello considerando que la necesidad de tratar ciertos temas genera una interesante ocasión, en el sentido de aprovechar la potencia de una oportunidad.

A su vez se pregunta ¿ que actitud debe tomar la escuela ante estas situaciones? Y explica que existe una larga tradición que sostiene que la escuela tiene que ser neutral, que no debe meterse en ciertos asuntos, e incluso, subraya, cómo esa neutralidad es vista como un valor positivo de la escuela. Y es allí, afirma , en dónde caemos en una trampa. ¿ Porqué? Porque no existe el conocimiento neutro, en la medida en que la escuela está inserta en un contexto social, económico, cultural e histórico y es atravesada por las tensiones y conflictos que la definen como tal.

Lo que esconden los defensores de la neutralidad (he aquí su más férreo sentido) es que las cosas sigan siendo como fueron y como son, y de esa manera suelen mostrar lo neutral como parte de lo habitual que es presentado como natural. Y lo cierto es que las cosas son bastantes desiguales e injustas para una gran proporción de nuestra sociedad. Neutralidades que nada dicen de que hay muchos que tienen muy poco y pocos lo tienen casi todo. Que lo habitual es que lo masculino cotice más alto que lo femenino, lo heterosexual sobre cualquier otra elección, lo rubio y el inglés sobre otras opciones y que familia hay una sola, no me vengan con esos rejuntes ensamblados que solo promueven anomalías!!

Muchas veces hay temas difíciles, explica Brener, que son tratados con explicaciones de tipo binarias, algo es bueno o malo, y de ese modo se simplifican asuntos que son bien complejos y con muchos grises como para reducirlos a blanco o negro. Lo que pasa es que estos razonamientos binarios permiten cerrar una respuesta, generar certeza y clasificar, entonces parece tranquilizarnos. Pero lo cierto es que empobrecen el análisis de ciertos temas, quitando la posibilidad de enriquecer debates y experiencias.

Se me ocurren algunos ejemplos: suele ser políticamente correcto y casi nadie estaría en contra de las siguientes sentencias: (muchas veces traducidas a murales y carteles, de aulas y paredes)

No a la guerra- No a la droga – No a la violencia, Si a la paz.

Y aquí vale señalar una premisa para revisar dichas afirmaciones: el rechazo espontaneo omite la información que ayuda a discernir, o sea , rechazar la guerra sin más elude conversar e investigar sobre los intereses económicos que existen detrás de ellas, o el inmenso negocio que significa en el mundo la fabricación de armas .

Decir no a la droga y solo quedarse allí parece analizar un tema tan preocupante y sensible solo desde la perspectiva del consumo (que obviamente no es menor) ocultando aquello que tiene que ver con el tráfico, el verdadero trasfondo de dicho problema.

Rechazar la violencia, dice Brener, sin especificar a qué nos referimos parece definirla como una especie de cosa, como un algo que contagia, en vez de verla como parte de una relación social entre dos o más personas, que siempre nos dice cosas sobre una sociedad, una fabrica, una familia, o una escuela.

No a la violencia si a la paz…contraponerle a la violencia la paz es por lo menos otra trampa. Nada indica que sea lo contrario, incluso de esta forma parece crearse una idea de armonía, que no es demasiado cierta, y de esa manera se anula o minimiza el lugar del conflicto, siempre necesario para resolver la vida entre dos o más personas. Encarar temas como las diversas violencias (económicas, de género, de los medios, en el futbol, etc.) supone un saludable espacio para verbalizar lo no dicho. Si eso ocurre en las aulas estaremos jugando una gran apuesta, reponiendo la palabra allí donde se expresa el cuerpo, proponiendo un cuento donde quizás había solo golpes…

La sexualidad, agrega, también es parte de este territorio polémico, que a pesar de su condición de norma pública para enseñarse (lo establecen leyes y normas recientes) suele generar mucha dificultad como tema de conversación en las aulas, entre alumnos, alumnas y docentes. Allí es interesante advertir sobre las relaciones de poder y la religión, de cómo una escuela a pesar de ser publica puede ser regulada por lógicas de una institución religiosa en connivencia con el poder político, y entonces ningunear una norma pública. Claro que aquí quienes pierden son los más desfavorecidos, los que no pueden acceder a la información necesaria para vivir su sexualidad en forma libre, digna y más responsable, claro que quienes pierden son esas miles de pibas pobres a quienes se les presenta un embarazo antes que la decisión, claro que quienes pierden estarán más cerca de padecer sufrimientos y muertes por las prácticas de abortos clandestinos.

Me parece que hay que tener cuidado con algunas nociones del sentido común, que circulan,  recorren pasillos, y se nos presentan bastante a menudo, pero creo, merecen ser interrogadas: “la maestra es la segunda madre y la escuela el segundo hogar”. Estas afirmaciones muchas veces refuerzan lo más arbitrario de la defensa de la neutralidad para que las cosas nunca cambien, aunque también parecen anunciar cierta continuidad entre familia y escuela que deja sin lugar a ciertas rupturas o cambios  a veces tan necesarios, que abren otros horizontes posibles.

Quizás sea momento de ver a la escuela no como segundo hogar sino como el primer ámbito público de ciudadanía para los chicos; y al docente (ni madre ni padre) como el primer referente público, político junto al cual poder crecer como ciudadano libre y democrático.

Será cuestión de estar atentos a ciertas inercias y representaciones que suelen oscurecer el panorama y alentar resignaciones, porque al fin de cuentas siempre el costo lo pagan quienes están peor, y quizás la escuela, junto a otros ámbitos de la sociedad, pueda convertirse en un lugar para abrir mundos diferentes (a los de mi familia, del status quo) un lugar en el mundo para interceder o quebrar ciertos destinos que parecen naturales. Por eso siguiendo la línea que él nos señala,  la escuela no puede quedar al margen de la cuestiones relacionadas con la sexualidad, la droga, guerras, familias, religiones, historia

Anuncios

Categorías:Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.