El falso dilema que crea la Educación Emocional

Ana Abramoswsy presentación en la charla entre cerebros y emoticones en la UNL

El falso dilema que crea la Educación Emocional

El título de este artículo es de nuestra autoría.

Presentación de Ana Abramowski  en la charla Entre cerebros y emoticones, que se organizó en la Universidad Nacional de La Plata en mayo pasado. Ana Abramowski, investigadora y coordinadora del programa Políticas, Lenguajes y Subjetividades en Educación – Flacso Argentina, propone una lectura crítica sobre los fundamentos de la educación emocional. La especialista, que también coordina el Núcleo de Estudios Sociales sobre la Intimidad, los Afectos y las Emociones en FLACSO Argentina (sitio oficial), se interroga sobre el auge de esta corriente en las escuelas

Exposición

Se por experiencia que hablar de las emociones es un tema muy delicado, debido a que toca cuestiones muy singulares en cada persona, y por eso mismo me gustaría evitar algunos equívocos, malentendidos o sobreentendidos. –

Voy a presentar hoy mi critica y mis desacuerdos a una perspectiva política ideológica y pedagógica llamada “Educación Emocional” y cuando hablo de educación emocional quiero aclarar que me refiero sólo a la crítica de la misma, no voy a criticar  las emociones, no voy a criticar la educación, pero si tengo muchos reparos en relación a esta perspectiva teórica llamada educación emocional.

En esta presentación comentaré brevemente  en qué consiste la educación emocional, a cómo está compuesto su vocabulario,  ofreceré una lectura posible acerca de la expansión de este fenómeno,  para luego adentrarme más en las escuelas y pensar algunas hipótesis acerca del éxito actual de esta perspectiva en el ámbito educativo, para develar de este modo porqué la educación emocional gusta tanto,  y por último  plantearé  mis críticas, mis disidencias y desacuerdos con la misma.

Como les decía la Educación Emocional es una perspectiva teórica,  aunque  no es la única que se refiere al cruce entre la educación y las emociones,  lo que sucede con esta perspectiva es que tiene traducciones en la política educativa, tanto que  la presencia de la educación emocional participa en el diseño de los programas curriculares como  el de este año en el nivel inicial, está presente en las capacitaciones, en particular podemos citar las que se están dando en las Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, también hay cursos en el INFOD y otras capacitaciones diversas.  Otro hecho que refuerza su presencia es que  existen legislaciones que sostienen esta perspectiva téorica. Encontramos proyectos de ley de Educación Emocional  presentados en distintas  jurisdicciones,  ya se promulgó la ley de Educación Emocional en Corrientes. Además este fenómeno que se está dando en torno a la educación emocional no es sólo a nivel de nuestro país, ya que está presente en Chile, en Brasil, en Colombia, en Mexico , y prácticamente se ha expandido en casi todo nuestro continente, en Estados Unidos y en países de Europa.

¿Qué es la Educación Emocional? El objetivo principal de la educación emocional es que los niños, las niñas y los jóvenes gestionen sus emociones.  Acá la palabra clave es la idea de  “gestión” ya que para “gestionar sus emociones”  tienen que recurrir a dos mecanismos: la “autorregulación” y el “autoconocimiento”. En realidad primero es el “autoconocimiento” ya que se solicita que cada uno reflexione acerca de lo que está sintiendo y luego de ese “autoescrutinio” se les indica  que aplaquen o calmen aquellas emociones que se encuentren en ebullición o confusas. La educación emocional  se inspira en una visión del siglo pasado, de la década del 90,  la que considera que una persona inteligente en términos emocionales, nunca se va a sentir abrumada por sus emociones sino que va a estar preparada para utilizarlas como competencias y habilidades en su desempeño laboral, familiar y social. Aquí existe otro punto clave de esta perspectiva, el cuál consiste en pensar a las emociones como competencias y habilidades a través de las cuáles  se persigue construir un “yo fortalecido”, con autoestima y autovaloración, pero que también está  dispuesto a vincularse con los otros,  de allí es que se celebran las actitudes como la escucha, el trabajo en equipo, la empatía, la sociabilidad.

Otro pilar de la educación emocional es lo positivo, crear climas positivos, tener actitudes positivas, pensar en positivo, y esta positividad deriva de los fundamentos de la psicología que inspira a la educación emocional que es la psicología positiva, una corriente de la psicología que se pelea con las tradiciones predominantes en el ámbito psicológico. Dicha corriente considera que estas corrientes tradicionales ponen énfasis en lo negativo, entonces intenta  despegarse de lo negativo y hacer foco en la positividad y el bienestar. Por eso la Psicología positiva propone el optimismo, la felicidad, la alegría, y en consonancia con esto, despejar o alejar las emociones negativas. La psicologia emocional propone una baterias de prácticas tales como el yoga, la atención plena, la respiración, la danza, la pintura de mandalas, es decir que  dentro de la propuesta de la educación emocional están estas incluídas estas prácticas. Dicho en forma sintética la educación emocional pretende “educar” explícita e intencionalmente las emociones considerándolas entidades objetivables, aislables, finitas, medibles, cuantificables, calculables, convertibles en habilidades y destrezas. Desde esta perspectiva pareciera que es muy fácil identificar y decir lo que es una emoción, a la que podemos medir, calcular y predecir y cuya finalidad tiene como objetivo la adaptación a un entorno social, laboral, familiar,  que como sabemos puede  presentarse dinámico e incierto. Es preciso acalarar que  cuando hablo de adaptación no hago una lectura entre líneas, porque la educación emocional  usa la palabra “adaptación”, ya  que la misma expresamente forma parte de sus propósitos.

Ahora me gustaría proponer una lectura para pensar el avance de la educación emocional ya que es un fenómeno que excede a lo educativo y me refiero a lo que ha sido llamado emocionalización de lo social, que tiene que ver con el boom de lo emocional en nuestras sociedades. Todos sabemos que hoy las emociones están en el candelero, se celebran, se incita a que se muestren, lo vemos claramente en los medios de comunicación, en los tops shows, en los reality shows, en las relaciones sociales dónde todos exhibimos lo que nos pasa en especial cuando nos preguntan cómo nos sentimos y también tiene lugar en nuestra vida íntima. En el ámbito de la salud cada vez más existen terapias alternativas que proponen pensar a la salud y a la enfermedad en términos emocionales. En el ámbito laboral se viene señalando que los trabajadores independientemente de su rango y su función apelen a sus competencias emocionales. No  solamente  los empleados que trabajan en atención al cliente o telemarketing  son  coucheados con herramientas de inteligencia emocional, sino que también se aplica a los altos rangos de las empresas, para liderar sus grupos.

Estas tendencias de la época nos invitan todo el tiempo a mirar al “yo”, a conocerlo, a cultivarlo, a modelarlo, a controlarlo y a mostrarlo,  si miramos los títulos de los libros de autoayuda, vamos a ver que todos proponen un trabajo sobre el yo y sus recursos emocionales, el poder de los hábitos, el poder de la mente: “Usted puede sanar si vida” “Controle su destino” “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, entonces en lo que pone énfasis es en que todo depende de uno, de la actitud individual y de la fortaleza interior. Y según lo que proponen los libros de autoayuda , si uno se enferma no importa sino tiene obra social, si no tiene medicamentos accesibles, si hay camas en hospitales, si existen médicos bien formados, si hay enfermeros/as, o dispositivos de diagnósticos, sino que la explicación que dan es la de que si se enferman es porque tienen mala onda, entonces plantean que uno podría llegar a curarse poniéndole garra y buena onda. Y así en varios ámbitos de nuestra vida la emocionalización de lo social, impone esa lógica, nos hace pensar en el yo sintiente, ensalza a ese yo sintiente, lo que seduce mucho, pero  a su vez básicamente nos convertimos en responsables exclusivamente de nuestros éxitos y de nuestros fracasos. Además ese yo sintiente no se articula con condiciones materiales, políticas o ideologías sólo se enfoca en la emoción y  por eso propone soluciones emocionales ante problemas materiales y soluciones individuales ante situaciones sociales.

Me estoy deteniendo en esto de la emocionalización de lo social  porque en gran medida considero que la educación emocional engarza en esa lógica.

Ahora quería entrar en el punto de mi presentación que tiene que ver con algunas hipótesis acerca del éxito de la educación emocional, referido a porqué gusta tanto. Creo que de la mano de las políticas educativas, la educación emocional está penetrando en lo educativo de una manera muy capilar y exitosa. La pregunta es porqué las maestras/os, los profesores/as  hechan mano a estas sugerencias. Voy a compartir algunas hipótesis acerca de este aspecto. Por un lado la educación emocional está siendo bienvenida en las aulas porque se supone que ayuda a dar respuestas a problemas muy acuciantes, que tienen que ver con el comportamiento estudiantil, situaciones de maltrato, violencia, bullyng, episodios de ansiedad e hiperactividad, ya que la misma daría las pautas y los consejos para tratarlos. En  buena medida la educación emocional podría considerarse como una sucesora de la medicalización infantil, las flores de Bach estarían reemplazando en cierto modo a la ritalina. Con sus instrucciones simples y precisas para la intervención cotidiana, la educación emocional estaría aplacando cierto desconcierto, lo que produce a su vez produce al mismo tiempo lo que podríamos llamar la caída del régimen disciplinario tradicional, en términos de las disciplinas de Michael Foucault, es decir,  que el viejo poder disciplinario, prohibitivo amenazante y represivo que sancionaba y castigaba las faltas estaría en decadencia y ahí  la educación emocional aparecería como para establecer un tipo de relaciones que obedecen a un nuevo modo de poder,  un poder amable que no confronta, que seduce, que no obliga sino que busca consentimiento, y  por eso en nuestras sociedades post disciplinarias la educación emocional se recibe con los brazos abiertos ya que se presenta como una herramienta eficaz, serena, afectiva para lograr que los chicos se porten bien, muchas de sus estrategias se están usando también en los espacios de convivencia como reemplazo de las antiguas pautas disciplinarias. Otra hipótesis en relación al avance de la educación emocional tiene que ver con que  hace alianza con una crítica muy conocida por todos al carácter intelectualista y frio de la escuela, entonces  esta viene a asumir una suerte de revancha emocional que vendría a hacer justicia a la temperatura afectiva de la escuela. Otra hipótesis es que es  exitosa ya que se basa en prácticas que hace rato que se han incorporado en nuestras vidas cotidianas, tales como el cuidado del “yo”, como el yoga, el uso de esencias florales, terapias alternativas, meditación, a las cuáles la educación emocional nos  invita a incorporarlas en nuestro trabajo.

Y ahora pasaré a la critica de la educación emocional, ya anticipé que estoy en desacuerdo con esta perspectiva teórica,  no comparto la noción de emoción que trae la educación emocional, la idea de emoción como algo transparente, como algo cosificable, aislable, objetivable, y además no comparto ese trazado entre fronteras de emociones positivas y negativas. Esta perspectiva teórica intenta barrer con las ambigüedades, con las opacidades constitutivas del sentir, con el carácter inescrutable y a veces inefable del mundo afectivo y no reconoce  la potencia de las emociones difíciles, feas, confusas, precarias, inesperadas, no admite  la bronca,  la indignación, la vergüenza,  el asco, las emociones que movilizan, que juntan, cuestionan, irrumpen y salen de lo esperable y lo establecido. Creo que uno de los inconvenientes de la educación emocional es desconocer cómo  las emociones están relacionadas con las ideologías, las políticas, las jerarquías en las relaciones de poder,  el disenso, la historia y las condiciones materiales de existencia, ya que para comprender una emoción antes que aislarla es preciso ponerla en relación con otras dimensiones de la vida. También estoy en desacuerdo con el término “educación” de la educación emocional, porque esta noción de educación se reduce a la adaptación, propone patrones estandarizados y normalizadores le habla a un sujeto psicologizado, focaliza la interioridad de los individuos, prioriza vínculos utilitarios y es funcional a las situaciones de sometimiento y de subordinación, es una educación que no realza la mediación de objetos culturales, que no se piensa políticamente y se apura por borrar los conflictos. Considero que la educación emocional emocionaliza los problemas educativos,  y para demostrar como los emocionaliza voy a dar un ejemplo: “ Hace tiempo estaba conversando con algunos docentes y un profesor me contó una experiencia que según el daba cuenta de la necesidad de contar con herramientas para trabajar las emociones con sus estudiantes. Me comentó que estaban en un taller de violencia de género y que una chica había contado su situación particular, su vivencia personal y que se puso a llorar, me dijo que quienes estaban ahí no sabían qué hacer con ese llanto. Mi pregunta la cuál traigo aquí a este espacio, es si el problema de esa escena era el llanto, si todos los llantos son iguales, si suceden por lo mismo, si significan lo mismo y también le pregunté si  no le faltarían recursos para trabajar las emociones o estaban desprovistos de elementos para trabajar alrededor de la temática del taller que era la violencia de género, emocionalizar un problema es dejar de lado el problema en cuestión, en este caso la violencia de género y focalizarse en la gestión de las emociones, como si la emoción fuera un elemento aislable, y centrarse en calmar a la ´persona afligida para evitar de esta forma tratar la cuestión que estaba ahí presente y que merecía ser hablada desde la temática de violencia. Aclaro que trabajar desde el problema no es ser indiferente o ser cruel ante el llanto de una persona, no emocionalizar un problema es comprender que las emociones forman parte de unas tramas mucho más complejas. Me permito volver al principio, cuando aclaré que estar en contra de la educación emocional, no significa estar en contra de las emociones o del sentir, de los afectos, de la sensibilidad. Creo que la educación emocional nos está empujando a un falso dilema que parece ser emociones si o no y es un dilema mentiroso al que se llega cuando uno pretende hablar de las emociones en el aire, desancladas de las prácticas que las producen. Para ampliar este punto les traigo un ejemplo: “ Esta semana me contaban que en algunos jardines de infantes les preguntan a los niños/as al llegar cómo se sienten y les siguieren  que elijan una figura de un emoticon que represente su sentir, me comentaron que en algunas salas recortan figuras de abrazos y hacen que los chicos se abracen según esos modelos y también me dijeron que cuando hay niños que manifiestan estar tristes y elijen la carita no feliz se hacen rondas de abrazos. 

Quiero proponerles pensar algunas cosas en relación a este ejemplo: 1) ¿Cuáles son los propósitos que sugieren que al llegar a un espacio educativo los niños deban decir cómo se sienten? 2) ¿Porqué se considera saludables que las personas, tengan la edad que tengan, ya sea salita de 2 o las 15, o los 30 , los 45 o los 60, tengan que confesar públicamente cómo se sienten 3) ¿ Qué debería hacer una maestra con todos esos sentires de sus alumnos? Es necesario que pensemos seriamente qué finalidades tienen estas requisas emocionales dirigidas a los alumnos/as pero también a los docentes. 4) ¿ Acaso quien no dice, no reporta, no confiesa lo que siente no siente nada? 5) ¿Acaso es tan simple lo que sentimos a punto tal que pueda reducirse a una carita? Es necesario que advirtamos que estamos ante una manera simplista, limitada, reduccionista y estereotipada de concebir el sentir, pero no sólo eso,  no se trata de estereotipos y reducciones, sino que con estas prácticas se busca anclar y neutralizar lo que se considera negativo, así como realzar o celebrar una positividad que puede resultar un tanto lavada.

Otras preguntas que traigo, yendo al punto de los abrazos y la tristeza son:  ¿ Porqué la tristeza requeriría necesariamente de abrazos? ¿Porqué al alegre no habría que abrazarlo? ¿Porqué una persona triste querría que veinte personas la abracen? ¿Porqué suponemos que los abrazadores quieren abrazar?. Este ejemplo nos muestra una perspectiva reduccionista y simplista de concebir el sentir ya que no sólo apunta a regular y a homogeneizar las emociones, sino que también propone una instrumentalización de las emociones “ te abrazo para que estés bien” “ Te abrazo cuando me dicen que te tengo que abrazar”. De este modo no hay un lugar para “te abrazo si quiero” “ si vo querés”, “te abrazo como me sale” “te abrazo porque si, sin esperar nada a cambio”

Para cerrar, creo que en su pretensión fundacional la educación emocional nos viene a decir  o a denunciar que las emociones nunca fueron tenidas en cuenta en las escuelas y que van a entrar ahora de la mano de emoticones, de ejercicios de respiración o de mandalas, indentifico esta pretensión fundacional, como una muestra acerca de que en la escuela nunca se consideraron las  emociones,  y que ahora las emociones entrarían en el diseño curricular de la mano de la educación emocional. Considero que aquí existe un desconocimiento de la historia y del trabajo docente y que su incorporación muestra  que existe una deuda emocional escolar por saldar, y que además pretende indicarnos cuál es la manera de apagarlas, los emoticones. El dilema no es emociones si o emociones no, criticar la educación emocional no es negar que las emociones estuvieron, están y van estar en todas las experiencias de la cultura que impone la escuela. Mi pregunta está centrada en el hecho de que no podamos tolerar el miedo a la ambigüedad, a las contradicciones, a la fealdad de algunas emociones, a su confusión, a su intermitencia y otras tantas cosas que podríamos decir del sentir que son bien interesantes. Pareciera que los mecanismos regulatorios que están intentando instalarse no quieren que comprendamos porqué se producen las emociones,  o porqué se producen unas y otras no, qué es lo que pueden decir las emociones, cuánto las mismas nos pueden estar hablando sobre las injusticias, las desigualdades y también de experiencias gratificantes y enriquecedoras. Hay mucho para discutir en otro plano, con otra agenda, que no es sólo la educación emocional, es el tema de las emociones y la educación.

Anuncios

3 respuestas

  1. Muy bueno el artículo, me parece interesante poder pensar la cuestión acerca de las nuevas formas de poder a través de este dispositivo. Poder controlar las emociones individualmente es una forma más sutil de controlarnos. De un poder que nos atraviesa sin que lleguemos a cuestionarnos un porqué, sin dar lugar a elaborar una pregunta que nos sea propia. Este nuevo dispositivo viene acompañado de un saber sobre nosotros “vos estás angustiado…” “vos estás contento…” dirán los educadores, pero la pregunta que me surge es… ¿Se pueden reducir las emociones a un saber definido, en el que solo hay certeza? y sobre todo se nos habla de control, pero no es un control de nosotros sobre nuestras emociones (no nos engañemos) sino del control de estas nuevas formas de poder sobre nosotros, sobre nuestros cuerpos. Y digo “nosotros” porque como toda forma de poder no se reduce solamente al espacio del aula, es un dispositivo que se puede aplicar también a nivel social.

    Me gusta

  2. Hola gracias por esta entrada, realmente lo vengo pensando hace tiempo, trabajo con padres, madres y cuidadores en general de niñxs y les cuesta mucho entender o llegar a un equilibrio donde las emociones existen y no hay que quitarlas o modificarlas … Son necesarias sentirlas, y terrible como esto puede instrumentalizar se por ejemplo con el libro récord “el monstruo de los colores” me tiene cardíaca … Los padres me lo piden y definitivamente con tu artículo reafirmó que no necesito estandarizar o decir que hay que divulgar la emoción siempre!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.