Philippe Merieu: La Pedagogia y la politica, su relación en la actualidad

 Conferencia de Philippe Merieu en el Instituto de Investigación y Capacitación de la Universidad de Córdoba

En esta conferencia Philippe Merieu se refiera a la vinculación entre la Pedagogía y la Política.

Para ello reconoce la importancia de la escuela pública como un lugar para para desarmar todas las fatalidades que se presentan en el mundo actual. Las fatalidades económicas, las fatalidades sociales, las fatalidades que separan los seres humanos entre ellos.

La escuela pública se erige como un muro de resistencia contra todo sistema individualista y a la vez contra las formas de mercantilización, esto es así, dado que la escuela pública, puede llegar a construir un espacio para que se desarrollen los proyectos comunes y colectivos. Además, la grandeza de la escuela pública, refiere, está dada por su capacidad para oponer resistencia a todas las formas de mercantilización y a al hecho de no ceder a ante el individualismo y el liberalismo, al contrario, su importancia es la de crear espacios en dónde predomine la solidaridad, y en crear las condiciones para preparar un futuro mejor que al basado en el comercio y la mercancía.

Voy a comenzar, dice Merieu, refiriéndome a hechos del pasado lejano para que ustedes puedan comprender que las relaciones entre los pedagogos y los políticos nunca fueron fáciles. Se refiere a Sócrates, quien fue atacado y luego asesinado por quienes defendían la democracia ateniense, ya que suponían que estaba corrompiendo a la juventud. En realidad, Sócrates no corrompía a la juventud, sino que trataba de que cada joven ateniense pensara por sí mismo y pudiera decidir sin someterse a los ricos y poderosos. Sócrates hacia preguntas a los políticos, quienes pretendían tener todas las respuestas y prohibían que se los cuestionaran.

Los pedagogos, los educadores, afirma Merieu, son quienes plantean preguntas que ayudan a cuestionarse, esas en las que Sócrates era especialista en formular a los políticos: ¿Por qué plantean promesas y después no la llevan a la práctica concretamente?

Muy a menudo en política, se superpone un discurso general y generoso , tal como “es necesario que el alumno crezca, se desarrolle y que aprenda, con el que todo el mundo va a estar de acuerdo, pero luego hay que implementar estas promesas y cumplirlas en concreto, porque los discursos luego necesitan concretarse. Entonces, esa es la falacia de los discursos políticos, por un lado, prometen la mejora de la educación y por el otro acortan el presupuesto educativo. Si anunciamos una mejora en la educación y luego recortamos el presupuesto, esto demuestra claramente que está en abierta contradicción con lo que proponen, pero que debemos considerar fundamentales para ir hacia una sociedad más humana y democrática.

Esto nos da una esperanza, y nos muestra algo que le tenemos que decir a los políticos, y es que si queremos buenos resultados escolares no hay solo una forma de obtenerlos. Tenemos que seleccionar nuestro proyecto de sociedad, y cuando lo seleccionamos, es decir cuando elijamos privilegiar la solidaridad más que la competencia, no vamos a hacer retroceder nuestra clasificación internacional. Vamos a cambiar simplemente la perspectiva en la que nuestros estudiantes aprenden. No van a aprender más contra los otros para convertirse en mejores que otros, pero van a aprender con los otros para volverse mejor ellos mismos.

En todos los regímenes teocráticos, totalitarios, los pedagogos tienen problemas, porque son los que invitan a pensar por sí mismo, a reflexionar sobre su futuro y a no conformarse y obedecer al gobierno del presente.

Entonces, afirma Merieu, yo sigo una línea cuando tenemos que definir a la pedagogía, digo que la definición podemos hacerla sobre lo, “qué vale la pena enseñar”. Lo que sostengo, es que lo que vale la pena a ser enseñado es lo que libera y lo que une. Lo que libera al mundo de sus prejuicios, lo que libera del encierro de su historia de fatalidad, lo que libera al niño de todos los que quieren decidir en su lugar sobre su futuro, y lo que libera a cada uno en su poder de iniciativa.

Desde el punto de vista de la educación, lo que libera es también aquello que nos une, es lo que nos permite sentirnos solidarios entre nosotros, y crear la conciencia de que pertenecemos a una colectividad en su conjunto, y la cuál podemos también construir conjuntamente.

Pero, existen sociedades en las cuáles se enseña solamente lo que nos une, pero no lo que nos libera, son las sociedades dictatoriales. En otras sociedades se enseña lo que nos libera, pero no los une, son las sociedades individualistas. El verdadero pedagogo enseña lo que nos libera y los que nos une también, es decir enseña lo que nos permite ser libres, pero también nos posibilita agruparnos en colectivos democráticos. Y eso es fundamental, es el eje mismo que le permite a la pedagogía ser una esperanza para el desarrollo de la política, la democracia y para crear el mundo del mañana.

Cuando miramos hoy la situación educativa internacional, debemos estar un poco preocupados, porque al lado de algunas sociedades dictatoriales y de sociedades liberales de comienzo de siglo o de la mitad del siglo 20, vemos emerger hoy un nuevo tipo de políticas educativas internacionales, globales y mundiales. Vemos emerger un tipo de política educativa que se apoya exclusivamente para tomar decisiones en comparaciones internacionales que se basan en los resultados de evaluaciones cifradas, que no evalúan aquello que no es cuantificable, que no evalúan nunca lo que es esencial en la educación, es decir lo relacionado a la formación en la ciudadanía.

Entonces evidentemente PISA nos muestra que podemos obtener excelentes resultados, con proyectos de sociedades radicalmente diferentes.

Los dos países que están en la cabeza de la clasificación de PISA son hoy Corea del Sur y Finlandia.

 Corea del Sur y Finlandia tienen muy buenos resultados en PISA, pero no tienen para nada el mismo sistema escolar.

En Corea del Sur el sistema escolar es un sistema en el que los niños son entrenados todo el tiempo para pasar pruebas. En Corea del Sur el sistema escolar es un sistema de competencia permanente, y tiene en paralelo cursos que son pagados por los padres y dónde la escuela se convierte en n lugar dónde cada uno está en contra del otro y no con los otros.

En Finlandia, tenemos un sistema, que tampoco es perfecto, pero es un sistema educativo que está fundado en la solidaridad, sobre la ayuda entre los alumnos, y la ayuda mutua entre diferentes edades de los alumnos. También está fundado en un equipo solidario entre los docentes y en dónde los alumnos no están preparados de manera forzada para los textos estandarizados.

Esto nos da una esperanza, y nos muestra algo que le tenemos que decir a los políticos, y es que si queremos buenos resultados escolares no hay solo una forma de obtenerlos. Tenemos que seleccionar nuestro proyecto de sociedad, y cuando lo seleccionamos, es decir cuando elijamos privilegiar la solidaridad más que la competencia, no vamos a hacer retroceder a nuestra clasificación internacional. Vamos a cambiar simplemente la perspectiva en la que nuestros estudiantes aprenden. Es decir, no van a aprender contra los otros para convertirse en mejores que otros, pero van a aprender con los otros para volverse mejores ellos mismos

Veo llegar una política que validaría científicamente cuáles son las buenas prácticas que los docentes tendrían que implementar, la que los asimilaría a los obreros. Ya que vislumbro, la proletarización de los docentes. ¿Ustedes saben lo que es la proletarización?  Marx nunca dijo que los obreros eran proletarios, él dijo que los obreros habían sido proletarizados por la máquina, es decir que en algún momento los obreros fueron puestos al servicio de la máquina y  que no era la máquina la que funcionaba al servicio de los obreros.

Por eso el miedo que tengo hoy, es que los docentes sean proletarizados, es decir que sean puestos al servicio de una tecnocracia, que les imponga utilizar métodos que no inventaron, y para los cuáles no tuvieron la formación necesaria, que son métodos considerados milagrosos porque se los probó en Singapur o en otro lugar, y a partir de allí los docentes sean obreros , mano de obra, reducida a obedecer una tecnocracia educativa internacional que va a decidir el lugar que ocupan y también la clase de ciudadanos que la escuela tiene que formar.

Creo que hay hoy otro verdadero peligro, que está relacionado con la ilusión de que habría una pedagogía científica. Debo decir y lo digo delante de mis colegas universitarios, que la investigación debe ser científica, pero que la práctica no debe ser científica, porque la educación es una transacción humana, es una acción de un humano sobre otros humanos, un humano que lleva en sí la intención de un proyecto de emancipación.  Y esa transacción humana, no puede reducirse a una suma de comportamientos que serían dictado por métodos científicamente probados. Los docentes tienen que ejercer cotidianamente su juicio, para decidir permanentemente lo que es necesario para sus alumnos, por lo que no podemos decidir por los docentes, ya que no existen dos alumnos que se parezcan, ni dos aulas iguales, y que no existe tampoco ningún docente que no pueda decidir de manera lúcida lo mejor que tiene para dar a sus alumnos.

La práctica no puede ser científica, pero no sólo no puede ser científica, sino que no “debe” ser científica, ya que sería una práctica de la dominación, que no suscitaría la libertad, sino que organizaría condicionamientos, es decir una práctica conductista, una práctica Pavloviana, que fabricaría robots que no formarían seres humanos. Entonces verdaderamente si, hoy nosotros estaríamos ante un gran peligro.  Y es el peligro de que la política internacional hiciera de la escuela una máquina para preparar test para comparar a los alumnos, para comparar a los profesores, para comparar las escuelas, los países y los continentes.

Frente a esto nosotros podemos resistir, de hecho, los docentes ya lo hacen.

La orquesta de los alumnos que hoy hemos visto marca la resistencia frente a una situación que no podemos aceptar para la educación. Por lo que tenemos una misión, la cuál es preparar a los alumnos para el futuro, pero no aquella de formatear seres humanos. para una sociedad de la competencia, una sociedad en dónde la solidaridad no esté en el orden del día.

Entonces sé que los docentes a veces están un poco desamparados, a veces desesperados ya que tienen la sensación de estar nadando contra las corrientes en relación con las nuevas exigencias de la sociedad.  Y que sienten que la sociedad va en un sentido y que ellos tienen que ir en otro sentido. Tienen la sensación de que se les pide ceder ante el capricho de los niños, mientras su función es ayudarlos a que reflexionen antes de actuar. También sienten que lo que importa es el confort de los adultos sobre la exigencia y el deber de educación de los niños. Consideran que la sociedad utiliza al niño como un consumidor, como practicante de nuevas tecnologías de las que luego serán esclavos. Los docentes se ven solos ante una maquinaria social que quiere transformar a los niños en pequeños individuos que estén peleándose unos con otros, que estén en permanente competición y que no se ayuden mutuamente o muy poco.

Entonces entiendo que los docentes a veces tengan esa sensación de estar abandonados, decimos en Francia que es como que pareciera que tienen la obligación de vaciar el océano con una cucharita. Es difícil, complicado y largo. A veces podemos decirnos que nunca lo vamos a poder hacer. Pero, en materia de educación nunca tenemos que desesperarnos, porque los chicos están allí, y ellos harán que volvamos a levantar la cabeza.

Digo, a veces que la escuela debe tener una función termostática de la sociedad. El termostato es lo que toma la temperatura, cuando hace frio activa la calefacción, cuando hace calor activa el aire acondicionado. Por eso la escuela debe servir de termostato, en el sentido en que en una sociedad individualista la escuela debe crear lo colectivo, en una sociedad de la inmediatez, tiene que facilitar la posibilidad de reflexión, en una sociedad de la competencia la escuela debe construir la solidaridad, en una sociedad en la que sospechamos que siempre el otro puede querer dominarnos, la escuela debe promover la ayuda mutua entre los alumnos en forma permanente.

Las escuelas tienen ese poder para reestablecer los equilibrios a través de su trabajo en las aulas, cuando se trabaja en una experiencia de un trabajo colectivo, en la realización de un proyecto en común, ya que los alumnos que atraviesen por estas experiencias se van a convertir en otros ciudadanos. Ciudadanos que van a reclamar, a exigir una verdadera democracia.

Exigirán que las finanzas no sean las que gobiernen al mundo, sino que sea la cultura, pero una cultura compartida lo más posible entre todos los hombres.

Porque en las finanzas está el especulador que gana mucho dinero y están también los que pierden mucho, pero en la cultura, cuando se comparte todo el mundo gana, todo el mundo puede compartir la cultura, la fiesta de la cultura.

Si tenemos el poder de este descubrimiento fabuloso, podemos construir cotidianamente con nuestros alumnos un espacio de franquezas, y cuando hemos trabajado con los ellos de otra forma, podemos mostrarles que existe otro mundo posible, y crearles la convicción de que ellos lo pueden volver mejor.

Y esto es lo que quería transmitirles hoy

Preguntas

1.-En la actual batalla cultural el neoliberalismo logró impulsar a veces de modo abierto, de modo desembozado una pedagogía que impulsa un individualismo que se refleja en una idea de la meritocracia, dónde el éxito se mide en dinero constante hoy existen dispositivos culturales del neoliberalismo que superan los esfuerzos de los docentes críticos ¿Cómo podemos enfrentar este Frankestein de nuestro tiempo?

PM: Me gustaría hacer una pequeña observación sobre la noción de meritocracia, porque, a menudo, la palabra meritocracia está desviada y la palabra mérito también trae a confusión.

Al mérito no lo podemos criticar, el mérito es obviamente algo importante, pero con la condición de reconocer que hay diferentes formas de mérito y que no hay una jerarquía de los méritos. Algo muy importante para decir es que alguien que va hasta lo último con su trabajo, sea carpintero o sea ingeniero tiene el mismo mérito y no es porque somos ingenieros que tenemos más mérito que lo que son obreros o gente de campo. El mérito es el hecho de hacer bien su trabajo y tenemos que enseñar a los alumnos a hacer bien su trabajo, de buscar la perfección en el trabajo. Pero también tenemos que enseñarles que la perfección puede ser alcanzada en todas las áreas Que la perfección no está simplemente en la política, no está en la economía, está también en la cultura, en el artesano, en el trabajo cotidiano que hace cada uno, incluso en el que realizan con sus familias, o en sus barrios. El mérito es obviamente algo bueno. Lo que es malo es considerar que hay verdaderos merecedores que son los que tienen puestos de responsabilidad o que tienen estudios abstractos, y que los otros son menos merecedores porque no tienen ese tipo de estudios. Cada uno puede tener méritos y nosotros tenemos que reivindicar el mérito, porque hace a una mejor sociedad, pero no tenemos que aceptar la meritocracia que se nos impone. Reivindicar el mérito es reivindicar cualquier trabajo realizado.

Entonces obviamente entiendo la preocupación de esta colega, que dice que hay dispositivos del neoliberalismo, que hacen que no alcance con un docente crítico, porque la maquinaria de la escuela es muy potente, pero aun así existen espacios de libertad. Cuando uno entrevé algo diferente a lo que toda la sociedad le transmite por mensaje, este descubrimiento es irreversible. Quizás no va a cambiar inmediatamente la sociedad. Pero un niño que descubra que hay felicidad por aprender, que hay felicidad en comprender, que hay felicidad en ceder, en no atacarse y ejercer violencia. Un niño que comprenda que al ayudar a alguien puede progresar él mismo mucho más. Un niño que entienda que cada uno puede ser respetado con sus dificultades y sus recursos, y todos tienen sus recursos y dificultades, las actividades que realicen les harán cambiar su punto de vista sobre el mundo, entonces el gran sistema, dentro de un cierto tiempo va a terminar por ser puesto en jaque por estas personas que pasan por sus aulas, ya que no van a ser cómplices de estos grandes sistemas, porque se convierten en cuestionadores del mismo,  gracias a esos docentes que tienen ese poder crítico sobre el sistema y seguro que los llevará a posicionarse en un lugar diferente para no sufrir las consecuencias de ese sistema y  a su vez se van a comprometer para poder transformarlo.

Lo que le sucede es que nunca vemos las consecuencias de lo que le pasa al niño, y esto puede ser descorazonador, como decía ayer en mi conferencia.

Puede ser decepcionante porque en la TV vamos a ver a un niño que comete violencia, pero no vamos a ver a un niño que gracias a ustedes no cometió un acto de violencia, que gracias a los docentes como ustedes pueden comprometerse a ayudar a otros. Eso no lo mostrarán, pero el hecho de que no se lo muestre no quiere decir que no existan. Si ustedes consiguen que los niños pueden dialogar sin recurrir a la violencia, tenemos más posibilidades de que nuestra sociedad evolucione. Por eso cada vez que trabajamos en el aula para que un alumno sea más lúcido, lo estamos vacunando contra el totalitarismo, lo estamos vacunando contra todas las formas de demagogias, de los líderes que nos llevan a las peores catástrofes. Y estas vacunas que inyectamos en nuestras clases tienen efectos y tal vez no veamos las consecuencias de inmediato. Por eso estoy convencido de que tenemos que levantar la apuesta de este compromiso, acerca de que ese descubrimiento que los niños hagan en el aula pueda quizás transformar el mundo y hacer un mundo mejor.  Que aprendan actuar sin ceder, sin soportar, y sin ser manipulados por demagogias de cualquier tipo. Tenemos que levantar la apuesta

Pregunta: “Las fatalidades sociales actuales entraron con fuerza en las escuelas ¿Cómo cambiar estas políticas que afectan tan fuertemente en la escuela?

PM Creo que sobre este tema existen tres tipos de registro de reacciones, por un lado, la reacción ciudadana que es la que debemos tener a nivel político, es nuestro compromiso con una sociedad más justa, una sociedad que de más y lo mejor a los que menos tienen, y cuando hablo de esto me refiero a garantizar el derecho a la educación para todos. En Europa hablamos mucho de la igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades es una falsedad, la igualdad de oportunidades no es un ideal educativo.

El ideal educativo es el derecho a la educación para todos y todas, y el derecho a la educación implica que el Estado invierta más para los que tienen más necesidades, para los que tienen más dificultades sociales y para aquellos para quienes una educación reforzada es necesaria. Entonces estamos hablando de discusiones que derivan de la política, del presupuesto, de la organización, de la institución y de la escuela pública. Tenemos luego otro nivel. Es el nivel de la organización interna de la escuela. Creo que en el interior de la escuela podemos organizar las cosas de manera tal de permitir que los alumnos con más dificultades se beneficien con un acompañamiento más preciso y rico. Que los alumnos que tienen dificultades sociales puedan ser ayudados por otros, para lo que podemos organizar grupos que puedan darles en algún momento una forma de ayuda particular, específica, que van a permitir, quizás, no recuperar su retraso, pero si su confianza, y que puedan permanecer en la escuela con los otros, con una ayuda particular que va a favorecer su éxito.

 Luego tenemos un tercer nivel que es el de la pedagogía, sabemos que hoy existen pedagogías que son selectivas socialmente. Tenemos muchos estudios sobre este tema. Las pedagogías selectivas utilizan mucho los sobres. entendidos, los que no explicitan los contenidos y funcionan con lo que llamamos la complicidad cultural. Son pedagogías en dónde el docente habla al alumno como si todos los alumnos poseyeran la misma cultura que posee el docente. Y sabemos que estas pedagogías son extremadamente selectivas y que son portadoras del fracaso para los alumnos con dificultades sociales. Por otro lado, tenemos que estar atentos a algunas actitudes que los niños con dificultades sociales pueden tener y que son obstáculos para su éxito escolar. Algunos investigadores franceses trabajan sobre este tema desde hace muchos años y muestran que los alumnos de los medios populares, de los medios difíciles, tienen una relación con el saber que no es la mismo que la que tienen los niños de los entornos favorecidos.

Entonces, el alumno del medio popular busca un saber mucho más instrumental, lo que tiende es a aprobar rápidamente y no a comprender. En un medio favorecido dónde un niño está acostumbrado a reflexionar ya que se le hicieron preguntas o en dónde se le pidió que pensara en lo que está haciendo, ese niño sabe que lo que se le pide es comprender y no simplemente hacer.

Nuestros investigadores muestran que cuando practicamos una pedagogía, centrada en la actividad exclusivamente y no en la comprensión, creamos mayor dificultad en los niños de los medios sociales desfavorecidos, porque ellos van a realizar la actividad, pero no van a ir espontáneamente a tratar de comprender, al contrario, con estos niños vamos a tener que trabajar mucho con la comprensión. Es la razón por la cual ayer decía en la conferencia, invito a los docentes a ver, que sucede con los alumnos entre lo que hacen y lo que aprendieron, y les propongo que tengan una especie de libreta de descubrimientos de cada alumno, en la que pueda anotar lo que aprendió cada día, en cada ocasión, en cada secuencia de aprendizaje. Es muy importante para los niños de medios populares porque necesitan tener una relación con el saber escolar, con el proceso de comprensión que les permita apropiarse, y que no simplemente se limite a hacer el trabajo, copiándolo de otro o por adivinación.

Entonces, vemos que tenemos aquí grandes desigualdades sociales en la escuela. Por lo que   tenemos que mirar esta situación en tres niveles, uno es el nivel político, presupuestario, organizacional, por el cuál tenemos que reclamar como ciudadanos y sindicalmente. Después tenemos el nivel de la escuela, del establecimiento dónde el equipo de docentes puede conjuntamente buscar los medios para ayudar a los niños con mayores dificultades sociales, después tenemos el nivel pedagógico que el día a día en el aula, en dónde es necesaria la atención para que estos niños con dificultades no sean dejados de lado, en las explicaciones, en los ejercicios, en los trabajos que se hacen con ellos.

Lo que nos lleva a pensar que no vamos a poder dar vuelta la fatalidad social sólo en la escuela. La escuela sola no puede suprimir las desigualdades sociales. Obvio que es lo político y lo social lo que va a suprimir estas desigualdades.

Pero la escuela puede hacer algo contra las desigualdades, y el hecho de saber que podemos hacer algo es extremadamente importante para nosotros.

Pregunta: Tengo una pregunta, en realidad mía, que tiene que ver con los siguiente, en línea con lo que usted planteaba profesor, me preguntaba ¿cómo trabajar con la fatiga que se genera sobre la descalificación del saber docente por parte de algunas políticas de Estado? Ya que día a día se está en la escuela y se intenta enseñar lo mejor posible, y sin embargo vienen ciertas oleadas como el método Singapur o la cuestión de las neurociencias y aparecen cómo un saber que está por encima de los saberes preexistentes, se transforma en una demanda por parte del Estado para enseñar y sobre ello se genera una situación de inestabilidad en cuanto a lo que se venía trabajando, y pone en tela de juicio si lo que era ese saber del docente era válido o no, y esa es una cuestión que impacta con mucha fuerza en nuestro contexto, por lo que me gustaría poder escuchar si tiene alguna reflexión al respecto.

PM: Pienso que no hay que ser demagogo tampoco. Me refiero a que en algunos países la formación de los docentes es insuficiente, y que la formación insuficiente inicial o continúa, contribuye a promover éstos métodos milagrosos de los que hablábamos recién, tenemos que abogar para que los docentes estén acompañados a lo largo de su formación continua, ya que es esencial para los docentes, mucho más que en otras profesiones, Nadie entendería que un médico que se recibe no esté al corriente de lo último en investigación médica, entonces el docente tiene que tener la misma posibilidad que el médico a lo largo de su carrera. Creo como otros que siempre me propuse relacionar a los docentes con los universitarios, con los docentes expertos, para que puedan intercambiar opiniones y conocimientos lo más a menudo que puedan, no para que el experto le indique su comportamiento, pero si para que ayude al docente a ver con mayor claridad algunas cosas, que ese experto ayude al docente a tener un comportamiento más profesional, más esclarecido, más justo para poder gestionar su aula. Y pienso que la lucha sindical y política debe ser enfocada en forma muy fuerte para tener una formación continua, que es un derecho esencial.

El filósofo Gastón Bachelard, decía que aquel que no continué aprendiendo es indigno de enseñar. El maestro tiene que comprender que es difícil aprender, y que aprender no es mágico, no se decreta. No alcanza con decretar que los alumnos tienen que ser sabios, que tienen que ser atentos, que los alumnos deben aprender. Ese es el pensamiento mágico. Es necesario construir las situaciones para que los alumnos estén atentos, para que sean disciplinados, para que puedan estudiar, y esto debe ser acompañado por la formación continua a lo largo de la carrera docente. En especial porque los alumnos cambian terriblemente.  Me pasó a mi cuando retomé una clase de primaria hace algunos años, y no había dado clases en primera desde hacía mucho tiempo, y vi que los alumnos habían cambiado mucho, su capacidad de atención es mucho mejor, también están mucho más excitados, más cansados porque duermen menos y por toda una serie de razones. Entonces tenemos que comprender lo que les pasa y no es con las recetas del pasado que vamos a poder tratar los problemas del presente, por eso es necesario estar acompañados, en nuestra formación, e n nuestra profesión, en nuestra profesionalización.

Creo que el reconocimiento del profesionalismo de los docentes, para la opinión pública pasa por la exigencia de una buena formación profesional continua.

Pregunta: En Argentina, a diferencia de Francia y otros países hay una formación continua importante, sobre todo después del Plan de Formación Permanente, pero la formación continua sigue, los contenidos se toman de por secuencias didácticas iguales para todo el país que responden a PISA

PM Si, entonces lo que plantea Alejandra es muy importante. Si queremos obtener excelentes resultados en PISA, tenemos que entrenar a nuestros alumnos a hacer las pruebas de PISA a partir de los 2 años. Obtendremos muy buenos resultados en PISA, eso es cierto.

La formación continua que propongo es una formación reflexiva sobre la práctica, una reflexión sobre las finalidades de la educación, sobre la manera de permitir que nuestros alumnos aprendan mejor, que no es responder mejor a las pruebas de PISA, pero sí de liberarlos y unirlos.

La educación es lo que libera y une a la vez. Y es a partir de estos dos verbos que tenemos que pensar la formación del docente y no simplemente en las pruebas estandarizados de PISA.

PISA, mide sólo lo que es medible y en educación hay muchas cuestiones que no son medibles. El culto de la cifra es algo que le hace mucho mal a la educación. Digo muchas veces que hay que descifrar la educación, es decir sacar a la educación del culto de las cifras. Las cifras son buenas para algunas áreas, pero en educación no hay cifras. No puedo poner cifras sobre la libertad, no puedo poner cifras sobre la alegría, sobre la democracia, no puedo ponerle cifras a la capacidad de debatir con el otro para superar la violencia.

Tenemos que reivindicar una educación que no sea manejada por las cifras, que se orientada por la finalidad, por los objetivos educativos que nos propongamos.

Descifrar la educación es liberar la educación de la hegemonía de las cifras, eso sería evidentemente algo muy importante.

Eso no quiere decir que no queramos ser evaluados, porque se nos podría reprochar diciéndonos “ustedes no quieren prepararse para PISA, porque no quieren ser evaluados”, porque son malos profesores y no quieren ponerse en evidencia. No, aceptamos ser evaluados. Pero queremos ser evaluados sobre las cuestiones que nosotros reivindicamos y compartimos. Entonces queremos ser asociados en la elección de las herramientas de evaluación y en la confección de las formas de las evaluaciones. Queremos que se evalúe un establecimiento no solamente por el resultado PISA, sino también en base a los proyectos culturales, a los índices de violencia, a la ayuda mutua entre los alumnos, necesitamos que esos indicadores estén presentes en la evaluación.

Entonces, tenemos que librar un combate para que la evaluación no se limite a los indicadores PISA, sino que tenga en cuenta también elementos que son fundamentales en nuestro proyecto educativo. Podemos pedir por ejemplo que los alumnos sean evaluados en función de sus capacidades para ayudar al otro. Eso sería una evaluación. También podemos pedir que sean evaluados en función de su capacidad para participar en un grupo artístico, en la capacidad que tengan los alumnos para debatir sobre un tema difícil. Podemos pedir esas evaluaciones, pero debemos poner de manifiesto que queremos ser evaluados sobre eso. De la evaluación no podemos escapar, siempre va a estar allí, lo que podemos plantear a través del sindicato, como ciudadanos, que los criterios de evaluación correspondan a nuestra misión y que no sea reducido a los criterios cuantitativos de las comparaciones internacionales. Es eso.

Como reflexión final quiero decirles que estoy muy preocupado porque como les comenté hoy, no conozco la situación política argentina como conozco la de mi país. Sobré la cuestión política es muy difícil intervenir cuando somos extranjeros. Pero la política no es solamente la gestión de las elecciones, sino también la reflexión sobre el mundo que queremos construir, y es así como yo entiendo la palabra política. Y el mundo que queremos construir juntos, es el mundo de la solidaridad, del trabajo en equipo, de la ayuda mutua, es un mundo en el que luchamos contra cualquier forma de individualismo. El individualismo esta allí en nuestras puertas, en la calle, en las familias. El individualismo está en la economía, está por todos lados. Pero podemos crear contra ese individualismo pequeños colectivos.

 Al final de uno de sus libros, el gran novelista Ítalo Calvino escribe que vivimos hoy en un infierno, pero hay dos maneras de vivir en un infierno. La primera manera es acomodándose y cerrando los ojos. La segunda manera es identificar lo que en el infierno no tiene el infierno, es identificar los lugares en dónde hay algo diferente del infierno, algo diferente al individualismo, de la competencia, de la violencia y hacer existir esos lugares. Hacerlos durar, hacer que esos lugares se conviertan en territorios de esperanza.

Y me gustaría como conclusión, que cada una de sus aulas sea un territorio de esperanza.  Y sea un lugar donde no esté el infierno, y en dónde podamos tener la esperanza de que vamos a hacer retroceder hacia atrás al infierno.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.