Sólo es el principio: La filosofia y los niños.

TRAILER
Este es el Trailer de la película




PELICULA COMPLETA

Para quienes deseen ver el film con todas los temas que aborda hemos subido la película que muestra la interacción, la participación de la maestra y las reflexiones de los chicos.

Todos los niños son filósofos, pero solo unos pocos continúan siéndolo”.

Michel Onfray

El documental comienza hablando de la situación en la que se encuentran los chicos en el mundo actual, inmersos en internet, la televisión, los video juegos y como dichas tecnologías limitan su vida cotidiana. Menciona que el Instituto de la Salud informa que los niños y jóvenes están 5,30 hs por día frente a la pantalla y expuestos a todas las noticias que transmiten tragedias cotidianas.

Presenta la preocupación de poner sentido en este mundo sin sentido. Con referencia a la Educación resultan sorprendentes las palabras del Ministro de Educación Xavier Darcos, el Ministro se pregunta ante la Comisión del Senado refiriéndose a la escolarización de los niños de 2 a 3 años lo siguiente: “¿es lógico que nos preocupemos tanto por el uso que se hace de créditos concedidos por el Estado y que se requiera una carrera de 5 años a personas qué sólo van a supervisar la siesta y cambiar pañales a los niños?

Este comentario, por cierto muy preocupante, demuestra la falta de conocimiento, nada menos que la de un Ministro de Educación acerca de de la primera infancia. Sabemos, según la mirada actual desde el ámbito psicológico, psicopedagógico y desde las ciencias de la educación, que la primera infancia es la etapa más destacada en el proceso de formación del sujeto, dada  la importancia que tiene esta etapa en el desarrollo emocional, social y físico del niño pequeño y por el  un impacto directo que tendrá en su desarrollo general  e influirá a futuro en el adulto en que se convertirán. Por esto es muy importante comprender la necesidad de invertir en los niños pequeños, ya que así se maximiza su bienestar en el futuro. J.J. Heckman (2010) el autor de “Invertir en la primera infancia”, al respecto dice:  Que es necesario invertir en los primeros años en la educación de los niños ya que luego se verá reflejada a lo largo de sus vidas, siendo en definitiva esta inversión en la infancia temprana, la mejor inversión en protección social.

 El documental “Sólo el principio”

Todo comenzó en abril de 2007, cuando Cilvy Aupin escucha la radio en su coche y oye al filósofo Michel Onfray afirmar lo siguiente:

Todos los niños son filósofos, pero solo unos pocos continúan siéndolo”.

La futura productora de “Solo es el principio” se hace una pregunta: “Efectivamente, los niños reflexionan, pero ¿cómo se puede profundizar en estas reflexiones? Y, sobre todo, ¿qué puede ser la filosofía para niños?

Cilvy indagó en Internet y no tardó en averiguar que había más personas interesadas en el tema. Descubrió la colección “Les Petits albums de philosophie” (Los pequeños álbumes de filosofía), publicados por Autrement, con los que el joven lector puede reflexionar, ayudado por el personaje Ninon, acerca de nociones delicadas como la felicidad o la verdad.

Después, encontró que el grupo Bayard ofrece herramientas y una sección llamada “Los pequeños filósofos” para la puesta en marcha de talleres de filosofía en la educación infantil, y concretamente en una escuela a unos 60 km al este de París. Cilvy Aupin sintió el imperioso deseo de instalar dos cámaras en el aula de Pascaline Dogliani y se pone en contacto con Isabelle Duflocq, la directora de la escuela.

La película se ha realizado con un elenco muy peculiar: los niños entre 4 y 5 años . Durante sus dos años de infantil, estos niños del colegio Jacques Prévert de Le Mée-sur-Seint (Seine-et-Marne, Ile de France), experimentan junto a su profesora Pascaline, la puesta en marcha de un taller de filosofía en dónde comienzan a hablar libremente sobre la Libertad, el liderazgo, la inteligencia, el amor, la amistad, la pobreza y la muerte.

Los padres también participan desde sus hogares ya que los niños llevan preguntan a sus casas que les permiten abrir el diálogo con ellos. Además, el filme refleja cómo los niños llevan a la vida cotidiana lo que han hablado en el taller de filosofía.

Ellos se expresan con sus propias palabras, llenas de espontaneidad, humor, lógica y poesía; cargadas en muchas ocasiones de un increíble y envidiable sentido tolerante, cívico y ético. Ellos son nuestro futuro y por eso es importante escucharlos, darles la posibilidad de expresarse y aprender con ellos.

Pensar bien en cuestiones interesantes. La Filosofía favorece la transversalidad del conocimiento.

Texto de Mattew Lipman, Ann Margaret Sharp, Frederick Oskayan. Libro “Filosofia en el aula.”

La filosofía es una disciplina que incluye la lógica y, por lo tanto, está interesada en introducir criterios de excelencia en el proceso de pensamiento, de tal forma los estudiantes pueden pueden llegar a pasar de simplemente pensar a pensar bien. Al mismo tiempo, la tradición filosófica que se remonta al s VI a.C se ha enfrentado con un cuerpo de conceptos que se han considerado importantes para la vida humana o pertinentes para el conocimiento humano. Ej. de estos conceptos serían la justicia, la verdad, la bondad, la belleza, el mundo, la identidad personal, la personalidad, el tiempo, la amistad, la libertad y la comunidad. Algunos de estos conceptos todavía están mal definidos y muchos son sumamente discutibles. Pero representan el esfuerzo de muchos filósofos durante muchas generaciones para introducir orden y claridad de comprensión. Sin estos conceptos funcionando como ideas reguladoras, nos resultaría más difícil dotar de sentido a la experiencia. La filosofía trata las formas en que estos conceptos regulan nuestra comprensión de las cosas y de la vida. No obstante,” aplicar “la filosofía no es lo mismo que “hacerla”. El modelo para hacer filosofía es el de la gran figura de Sócrates, para quien la filosofía no era una adquisición, ni una profesión sino una forma de vida. Lo que Sócrates nos enseña no es a saber filosofía, ni aplicarla, sino a “practicarla”. Nos desafía a reconocer que la Filosofía es, en cuanto hacer, en cuanto a forma de vida, algo que cualquiera de nosotros puede imitar. ¿Cualquiera de nosotros? ¿O sólo los hombres? ¿O los adultos? Para algunos filósofos la racionalidad se da en los adultos. Los niños (como las mujeres) pueden ser encantadores, preciosos divertidos pero rara vez se les considera capaces de razonar con lógica o de ser reflexivos. Descartes, por ejemplo, y el joven Piaget parecen considerar el pensamiento infantil como un período de error epistemológico, del que afortunadamente, uno se desprende cuando madura.

Existe una noción equivocada de que los niños no tienen interés por las nociones filosóficas, sino que sólo desean divagar sobre trivialidades o dominar los hechos. Con demasiada frecuencia los adultos asumen que lo niños sólo sienten curiosidad por una formación específica, más que comprender porqué las cosas son como son.

Por eso las cuestiones filosóficas eran reservadas sólo para los adultos. Pero lo cierto es que los temas filosóficos son interesantes para los adultos y no es necesario abórdalo en forma tan técnica para los niños. Lo maravilloso de la filosofía es que las personas de cualquier edad pueden reflexionar sobre temas filosóficos. Los niños están tan fascinados como los adultos cunado hablan de temas como la amistad, el amor, la libertad, ya que tanto los adultos como los niños reconocen que nadie tiene la última palabra en estos temas.  Cuandol os niños discuten sobre cómo son las cosas debe haber siempre un resfuerzo que explore con ellos cómo podrían ser las cosas. Deberíamos evitar que los niños piensen que las cosas sólo pueden ser como son, incluso en los hechos no animar a los niños a pensar qué clase de mundo tendríamos si esos hechos no existieran es perder una oportunidad de reforzar su capacidad para especular en forma independiente y creativa.

Es indispensable que las personas adquieran estos conceptos durante la infancia si quieren dotas de sentido los aspectos sociales, estéticos y éticos de sus vidas.

Uno de los mayores problemas de la educación en la actualidad es la falta de unidad en la experiencia educativa infantil. Lo que  encuentra un niño es una serie de presentaciones especializadas sin conexión. Cuando tiene una clase de lenguaje, otra de matemáticas los niños no pueden ver ninguna relación entre ellas, como tampoco pueden ver la relación entre la clase de lengua y la de estudios sociales que viene después, o entre las de sociales y la de ciencias naturales.

La parcelación del día escolar refleja la fragmentación general de la experiencia, ya sea en la escuela o fuera de ella ya  que es caracteriza la vida moderna. El resultado es que cada asignatura se convierte en algo autosuficiente y aislado, perdiendo de vista la totalidad del conocimiento.

Dado que es probable que la esa especialización se mantenga en el fututo, es necesario que exista un medio de establecer continuidad entre las diferentes disciplinas que configuran el currículum escolar. Normalmente se carga el peso de establecer esa continuidad sobre el profesorado, que desgraciadamente rara vez recibe la formación que le permita percibir las continuidades entre las diferentes áreas temáticas, por eso es poco probable esperar que el profesorado vaya a establecer esas continuidades en el niño, ya que no ha recibido formación que le permita ser consciente de las semejanzas formales entre la gramática, la matemática y la lógica o ser consciente de la continuidad metodológica que establece una conexión entre las ciencias físicas y sociales. Más aún, no es realista pedirle al profesorado que cree continuidades cunado los especialistas han sido incapaces durante mucho tiempo de organizar y expresar esas continuidades.

Pero el paso que hay que dar inmediatamente es librar al profesorado de la carga de establecer esa continuidad y pasarla, al menos en parte a los niños. Esto se puede hacer partiendo de la curiosidad natural de la infancia, de su deseo natural de globalidad, de su inclinación natural de seguir preguntando hasta que estén satisfechos, independientemente de que permanezcan o no dentro de una disciplina. Los niños poseen el interés y la motivación para que su comprensión sea unificada y completa. Lo que necesitan los niños como el profesorado es, por tanto, una orientación en el curriculum que les indique cómo establecer las conexiones que están buscando.

Se plantea la cuestión de cómo podrá la filosofía satisfacer esa necesidad de continuidad que tienen ambos. La respuesta parece estar clara: si la principal contribución de la infancia en el proceso educativo es su carácter inquisitivo y si la filosofía es de forma característica una disciplina (ahora, ya que de la Filosofía se desprendieron todas las ciencias) que plantea preguntas, entonces la filosofía y los niños parecen ser aliados naturales. ¿Qué podría establecer mejor una conexión entre los niños y la estructura formal del conocimiento que una disciplina que tradicionalmente se ha interesado por las relaciones que existen entre las diferentes disciplinas intelectuales y por el planteamiento de preguntas siempre más profundas sobre la manera de interpretar y comprender la experiencia humana?

La peculiaridad de la filosofía radica en que las preguntas que plantea se refieren a la naturaleza del conocimiento de una manera directamente transversal a la de la distribución de las materias no filosóficas. Por otra parte, un filósofo plantea cuestiones que son metafísicas, estéticas o éticas, y lo que es exclusivo de este tipo de preguntas es que cortan directamente a lo largo de las diferentes áreas temáticas. Los niños respetan al profesor que responde sus preguntas, aunque sea con otra pregunta. Si una niña pregunta ¿Está el mundo hecho de materia? la profesora puede contestar ¿Qué crees tú que es la materia? o si otro alumno pregunta al profesor ¿Cómo comenzó el mundo? el profesor puede preguntar ¿Cómo puedes saber si hubo un comienzo? Esto sitúa al profesor en el papel de alguien que busca e indaga igual que sus alumnos.

Los niños necesitan globalidad y sentido de perspectiva. Pero sólo pueden desarrollarlos si el proceso educativo en sí mismo desafía su imaginación y da vuelo a los procesos intelectuales mientras que le proporciona al mismo tiempo las líneas que permiten que las diversas materias del curriculum se integren mutuamente. Estas son dos exigencias esenciales en el programa general de educación, y la Filosofía para Niños puede satisfacer ambas. Proporciona a los niños de instrumentos intelectuales e imaginativos que necesitan y les proporciona el modo de pasar de una materia a otra, estableciendo u puente de conexión entre las diversas disciplinas que sigue el niño a lo largo de su jornada escolar.

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