Un análisis acerca del  discurso dominante de la Educación emocional.

Un análisis crítico acerca del  discurso dominante de la Educación emocional.

Sintesis del artículo: “Un análisis crítico acerca del  discurso dominante de la Educación emocional” de David Menéndez Álvarez- Hevia. Revista de española de pedagogía año LXXVI N° 269 enero- abril 2018- 7- 23.
David Menéndez Álvarez-Hevia es Senior Lecturer en Education Studies en la Metroplitan University de Manchester y desde el 2013 miembro del comité ejecutivo de la British Education Studies Association( BESA). Estudio su doctorado con una beca del Educational and Social Research Institute (ESRI) y ha participado en diferentes proyectos de investigación relacionados con la mercantilización de la educación superior y la educación emocional.

Introducción

En los últimas décadas  hemos podido observar cómo el interés por el estudio de lo emocional y sus implicaciones para el ámbito educativo han pasado a ser un tema central de investigación y de debate. Ya en dos provincias argentinas, Misiones y Corrientes se han dictado leyes de Educación Emocional que se basan en el discurso de la Inteligencia Emocional como dominante Es como si hubiera comenzado un auge sobre lo emocional. Es indudable que últimamente están en voga otros discursos que emergen de las  (neurociencias, psicología cognitiva etc) ¿Pero a qué obedece este discurso dominante de lo emocional? ¿ Cuálés son los problemas asociados a los objetivos fundamentales que configuran los programas de alfabetización y educación emocional?.

Este interés por  lo emocional se puede asociar al éxito cosechado por la publicación en 1966  del Libro de Daniel Goleman “ La Inteligencia Emocional”. La IE es presentada como un conjunto de habilidades que vienen en parte determinadas por nuestro equipaje genético-evolutivo, pero a su vez son susceptibles de cambio ´por medios de proceso de aprendizaje. La capacidad de “ controlar”   adaptar y modificar nuestras emociones pasa a ser el eje central del proyecto presentado por Goleman y de especial atractivo para el ámbito educativo dónde recibe muy buena acogida.

Todas estas ideas que se agrupan alrededor de la concepción de la IE comparten como marco teórico común, centrado en los enfoques cognitivistas y constructivistas que están influenciados por los últimos descubrimientos del campo de la neurociencia, siendo esta alianza  uno de los puntos centrales sobre los que se articula algunas de las críticas sobre la IE. Por ej Edwards, Gillies y Horsley( 2016) nos invitan a plantearnos esta relación como pornografía cerebral, por ser sospechosa de un uso superficial” de dudosa raigambre científica, y decorativo del discurso neurocientífico y psicológico. Se trata entonces de una relación que pone más énfasis en su capacidad explicativa o su contenido.

El uso y abuso de emocional es característico de una sociedad a la que Mestrovicic(1997) igual que Schlaeger y Etedman (1999) definen como post emocionalista, dada su forma frívola y relativista de tratar la temática afectiva. Este ejercicio de la manipulación emocional responde a intereses simbólicos y materiales que conllevan a la aparición de  formas de manipulación y control individual, social y cultural ( Mestrovicic 1999) y que tiene como último fin la colonización, domesticación e intrumentalización de una parte de nuestro ser que aún permanecía esquiva. Coinciden con Denzin (2007), quien ve en este trato una característica constitutiva del momento postmoderno en el que nos situamos.

Este artículo cuestiona la relación de la IE con otros discursos dominantes, examinando cómo estos se entrelazan, se articulan y emergen en el contexto educativo, para poder explicar asi, su presencia en el mismo. Para ello es necesario verla desde un enfoque discursivo en el que  la IE  es presentada como dominante en el en el marco educativo- ¿Cómo entender la IE como un discurso? Considerando el contexto socio cultural, histórico y político en el que se produce. Los discursos son prácticas que producen significados, forman sujetos y regulan conductas dentro de las sociedades y las instituciones .

  • La problemática asociada a la neutralidad y armonía del discurso de la IE.

El discurso de la IE se muestra como universal y capaz de superar la tradición occidental dualista que separa : cuerpo/mente; interno/externo: personal/ social. En otras palabras la IE se presenta como capaz de resolver el conflicto epistemológico entre razón y emoción ( que deviene del pensamiento cartesiano) que prevaleció en la modernidad.

La IE se articula alrededor de 5 dimensiones o habilidades: conocer las propias emociones ( cómo si esto fuera posible) manejar las emociones, motivase a si mismo, reconocer las emociones de los demás y establecer relaciones ( Goleman 1996 pp 43-44) A su vez , son agrupadas en dos categorías o competencias:

  1. Personales: a las que corresponderían las tres primeras dimensiones: conocer las propias emociones, “manejar las emociones”, motivarse a sí mismo.
  2. Sociales: reconocer las emociones de los demás y establecer relaciones.

El problema que se nos presenta es que aquí nuevamente aparece un pensamiento dualista aplicado al entendimiento de las emociones. La categoría personal representa al mundo interior, lo privado y puramente emocional, mientras la categoría social se asocia a lo público  y menos emocional. Se trata  de la herencia inscripta en el pensamiento occidental sobre la que se privilegia lo asociado a la verdad y razón, mientras que lo emocional, corporal y subjetivo permanece en un plano secundario, ( Boler 1997; Game y Metcalfe 1996: Greenspan 2008)

Como una dialéctica antagónica, el discurso de la IE no se presenta como una ruptura arbitraria en la que un extremo se impone al otro, sino como una relación equilibrada y neutral entre ambos polos. Por ello el discurso de la IE requiere de un análisis aún más exhaustivo y profundo, ya que las relaciones entre sus términos no son neutras; y los intentos por ser representados como neutrales son sospechosos de enmascarar dinámicas y prácticas que acaban perpetuando una distribución de poder problemática que privilegia una realidad jerarquizada ( Burman y Maclure,2005).

El discurso de la IE,a pesar de proclamar un nuevo orden entre la razón y la emoción, no presenta una ruptura con el pensamiento dualista, sino que lo alimenta. Se prioriza el concocimiento de lo emocional a través de procesos cognitivos y neurofisiológicos, por sobre cualquier otra forma de entender el fenómeno de lo emocional. Se priorizan las estructuras cognitivas que se presentan como naturales, y primarias. Se limitan asi otras formas educativas más independientes y transformadoras para las cuáles la enseñanza parte de las infinitas posibilidades humanas antes de considerar la naturaleza cognitiva del sujeto. El dilema de cuerpo/mente emoción/razón y sus derivados son reconfigurados para seguir presentes.

 

  • La Inteligencia emocional como discurso

Los planteamientos sobre el funcionamiento del cerebro, su evolución y los procesos que ocurren en él se suceden no sólo en el trabajo de Goleman, sino en las ideas previas y posteriores de otros autores que configuran el universo de la IE. No se trata  de una idea aislada, que prende en el ámbito educativo por su potencial para generar un cambio de paradigma.

Por ello, poniendo en práctica el pensamiento de autores como Foucault o Lyotard, se puede cuestionar la irrupción de la IE, argumentando que no responde a un progreso científico neutral, sino a dinámicas de poder que dirigen el conocimiento, definen posiciones y gestionan posibilidades.

De esta forma se explica que la IE gane aceptación para ser posicionada junto con los discursos dominantes en el ámbito educativo. Para ilustrar este argumento se plantea  cómo la relación del discurso de la IE con las ideas constructivistas y cognitivistas que se desarrollan en el ámbito educativo, va más allá de la lógica cientítifica y no representa una ruptura real con el pensamiento dualista.

Las ideas constructivistas tienen una fuerte presencia e influencia en el ámbito educativo moderno. Se trata de un enfoque teórico-epistemológico que pretende dotar de una presencia transdisciplinar e individualizada al conocimiento y al aprendizaje, fomentando una mirada crítica.

En su origen buscaba y una ruptura con modelos tradicionales y promover un planteamiento alternativo. El constructivismo no es una idea homogénea, porque como menciona Coll: bajo la denominación genérica de constructivismo encontramos en el ámbito de la educación una gama relativamente amplia de enfoques y propuestas con marcadas diferencias entre si ( 1996, p 153).

A pesar de sus diferentes teorías la enseñanza contructivista tiene en común los diversos enfoques piscológicos, que combinan las contribuciones cognitivistas, nuerofisiológicas y de la psicología del desarrollo y social. Se trata por lo tanto  de las mismas  fuentes de las que se nutre la IE para exhibirse como un discurso científico desde el que gana posición privilegiada frente a otras formas de entender lo emocional desde el contexto educativo.

Esta asociación sirve a su vez para contrarrestar carencias epistemológicas y ontológicas asociadas a la idea de construcción social e IE. Sin embargo, también conlleva dejar en segundo plano la exploración más exhaustiva de cuestiones antropológicas, axiológicas y sobre todo políticas.

La IE legitima su universalidad en su relación con ideas cognitivistas desde las que se justifican procesos psicológicos y estructuras biológicas básicas como universales. Las forma de abordar ciertos elementos biológicos como naturales y universales son especialmente cuestionados desde la perspectivas pensamiento más vanguardistas, como por ejemplo enfoques postestructuralista y feministas del nuevo materialismo.

No se trata de negar la corporeidad o materialidad de ciertos fenómenos, pero si la forma en la que la IE se presenta como un discurso  que desprende de la experiencia emocional su historicidad, carga ideológica y la politización de los cuerpos y objetos. La alianza entre la IE y las llamadas ciencias del cerebro se puede entender de una forma más profunda a través del estudio genealógico sobre la psicología desarrollado por Nikolas Rose ( 1998) en conjunción con su análisis del uso de la neurociencia para colonizar las ciencias sociales y humanas ( Rose y Abi Rached, 2013)

Desde esta perspectiva, esta alianza  se entiende como parte de del proyecto de construcción y gestión del yo, que tiene fuerte presencia en las sociedades contemporáneas. El resultado de este proyecto liderado por disciplinas psi es la emergencia de una promesa difícilmente alcanzable. Se trata de la promesa de un yo coherente, acotado, individualizado que constituye nuestro universo interno y lo une a nuestro cuerpo. Como fin último aparece la posibilidad de descubrirnos a nosotros mismos y a nuestro y “auténtico” yo.

Además como culmen, y tomando la preocupación actual por la situación laboral la IE presenta un trampolín hacia el éxito profesional. Así el mundo emocional se abre a nuevas posibilidades que superan el ámbito personal, social o educativo para poder ser redireccionado hacia intereses productivos, empresariales y/o corporativistas.

4)Presencia e implicaciones del discurso de la Inteligencia Emocional en el contexto educativo.

Para Hartley (2003), la difusión del discurso de la IE en el ámbito educativo tiene un propósito básicamente instrumental. Persigue servir al sistema económico por medio de la creación de trabajadores y consumidores emocionalmente maleables. Hace que educadores y estudiantes acepen la idea de que son ellos los principales responsables de sus éxitos o fracasos laborales, sociales o educativos. Para dar respuesta la IE se empaqueta de diferentes formas para ser accesible y consumible.

En el contexto educativo nos encontramos con materiales que es consumido por instituciones educativas y profesionales de la educación.  Asi, les ofrecen guías y manuales prácticos, programas educativos para diferentes niveles, charlas coloquios, herramientas de evaluación, cursos de formación, etc.

Caben destacar dos productos: los test de coeficiente emocional y los programas de alfabetización emocional. Se trata de pruebas standarizadas que responden mismo esquema de cientificidad que las pruebas de inteligencia tradicional.

El resultado del test es un Cociente Emocional ( CE)  es presentado como predictor del éxito social y profesional más preciso que el test de CI. Estos test indicadores emocionales y de bienestar ha llevado al surgimiento de una industria de la felicidad. Esta forma de medición conlleva una nueva idea de normalidad y clasificación que implica la posibilidad de identificar a una élite emocional, pero también para reconocer y patologizar una clase emocionalmente inferior.

Al igual que el CI, el CE es una técnica subjetivadora reguladora de fines gubernativos que es capaz de operar a nivel individual y social. Para Foucault (1990) estamos ante una forma de ejercer el poder que no necesariamente necesita recurrir al disciplinamiento o a la contención legal. Se trata de la evolución del poder soberano que ahora necesita la complicidad grupal y de un discurso que no solo se centre en el cuerpo, sino que pase a organizar otros aspectos de las vidas sociales y productivas. La novedad del CE con respecto al CI es que el primero es plástico y por lo tanto educable.

Surge asi, otro tipo de producto: los programas educativos entre los que se destacan los programas de alfabetización emocional o aprendizaje socio-emocional.

5)Los programas de educación y alfabetización socio emocional.

Los programas de educación emocional se presentan como una herramienta educativa para el desarrollo de las habilidades relacionadas con la IE. No obstante, habría que preguntarse cuánto hay de instrumental y cuánto hay de humanista, sobre todo, hay que preguntarse acerca de las implicaciones que estos programas  tienen para el proceso de subjetivación de aquellos expuestos a estas prácticas, siendo este proceso el que explica la emergencia y posibilidad de construir y manifestar diferentes identidades o formas de identificarse y ser reconocido.

En lo que se refiere a los profesores, los programas de educación emocional se les ofrece como cursos o manuales de formación que tienen una doble función. Por una lado buscan mejorar las relaciones laborales y de desarrollo de la labor, Por el otro buscan prepararlos para que perpetúen la formación emocional de sus alumnos aplicando los dictámenes de la IE. Podemos asegurar que estamos ante un mercado en expansión y con gran atractivo comercial.

A continuación presentamos una tabla que revisa y sintetiza los principales problemas asociados a lo objetivos fundamentales que configuran los programas de alfabetización y educación emocional:

 

Problemas asociados a los objetivos fundamentales que configuran los programas de alfabetización y educación emocional.

Objetivos fundamentales de los programas de alfabetización y educación emocional Problemática asociada
Enseñar las emociones como competencias y habilidades El fenómeno emocional reducido a un conjunto de habilidades predefinidas, cuantificables y normalizadas que se pueden desarrollar en el contexto del aula.
Aprender a comunicarse mediante formas estandarizadas de expresión emocional Se abre un espacio para la regulación y estandarización del potencial expresivo emocional
Aceptar la relación de la IE con éxito social, académico y profesional- la promoción de la IE contribuye a solucionar los principales conflictos educativos y sociales Simplificación del mundo social que sitúa en el individuo toda su responsabilidad sobre su futuro, a las vez que menosprecia y no ayuda a cuestionar la influencia de estructuras sociales y políticas que condicionan socialmente.
Entender que a la armonía social se llega por la regulación de emociones negativas. La problemática moral y ética es transformada en una problemática emocional.

Fuente: David Menéndez Alvarez -Hevi

Los programas de alfabetización emocional junto con las técnicas de medición de CE presentan una forma de discurso que se hace práctico en el ámbito educativo.

Opera sobre los sujetos diseminando e instaurando un marco de conocimiento emocional que conlleva a la normalización de formas de expresión que excluye a aquellas que no se encuadran dentro de estos márgenes. Se concreta un lenguaje que no está excento de valores y jerarquías preestablecidas ( ej nombre de emociones, clasificaciones, valoraciones, te) y que incluye una jerga específica ( por ej secuestro emocional, estado de flujo, contagio emocional etc) acabando por configurar un espacio discursivo gobernado por reglas emocionales que son reconocidas e interiorizadas por aquellos que habitan ese espacio.

 

6)Subjetivación a través de la IE

El conjunto de reglas o normas emocionales tiene el potencial de influenciar los procesos pedagógicos, decisiones sobre la organización escolar y las interacciones en el aula, así como la forma en la que los diferentes participantes del proceso educativo conciben cómo deben/cómo no deben vivir, entender y expresar sus emociones ( Zembylas 2005a, 2005b).

Esta suele ser el elemento constitutivo sobre el que los  profesores y alumnos articulan su identidad, en base a un discurso que se les presenta como emancipador y que busca devolver a le educación su carácter humanista dentro de un contexto deshumanizador. El problema no es tanto el trabajo o exposición emocional a la que los profesionales de la educación pueden quedar expuestos, sino la forma en la que la emocionalidad y su potencial subjetivador son manipulados externamente.

De esta forma el discurso del la IE como emocional dominante, es cómplice de contribuir a la producción de sujetos adaptables a un sistema liberal, mercantil y competitivo sobre el que se concreta la vida educativa y social. Por ello es importante examinar a fondo la forma en que los profesionales de educación, especialmente los profesores, desafían e irrumpen en la hegemonía de este discurso.

Conclusión

Finalmente, clarificar que los argumentos mostrados en este artículo no deben ser entendidos como incompatibles con la idea de que lo emocional juegue un papel importante el ámbito educativo. Más bien lo contrario.  Se trata de un llamado de atención para que un tema tan complejo y con tantas aristas, sea acordado en forma exhaustiva, profunda y sobre todo más crítica.

El estudio crítico de las implicaciones negativas suele ser relegado a un segundo plano, acabando por ser excluidas de la narrativa principal qua acaba circulando en el contexto educativo. De las ideas presentadas previamente acerca del discurso de la IE, tendremos que plantear alternativas y formas de entender la emocionalidad que nos permitan reconocer su carácter social y político. A partir de allí se puede pensar la forma de abordar la educación emocional y los diferentes procesos de subjetivación que llevan asociados. No podemos seguir ignorando que lo emocional es afectivo, y que en lo afectivo nos encontramos con elementos de poder (Deleuze,2006).

Por ello, y como un punto de partida, cabe proponer una forma de entender la emocionalidad que no sólo busque ser compatible con las últimas tendencias científicas asociadas a las ciencias del cerebro, sino que a su vez valore y examine profundamente contradicciones y relaciones de poder a través de las cuáles se determinan y gestionan experiencias emocionales y formas de ser.

De esta forma, las reglas emocionales pueden pasar a ser el producto de una negociación situada que permita cuestionar y apropiarse de nuevas formas de gestión emocional. Aunque el poder de acción seguirá siendo limitado, se trata de que desde las iniciativas educativas, se pase de consimir IE, a deconstruirla para recuperar el mundo afectivo.

Cabe destacar prácticas que emerjan de contextos específicos ( por ej aula, centro educativo, nivel educativo etc,) y que se concentren en las particularidades de estos espacios ( por ej sociales, culturales etc.) Explorando lo que hay de objetivo, universal y científico en el discurso de la IE, se puede llegar al punto de partida que nos permitirá discutir la principal problemática asociada a dicho discurso: el tipo de educador, profesor, alumno, ciudadano, que concibe y reprime.

Igual hay que dejar de plantearse que la infelicidad y el fracaso están causados por una mala gestión de lo emocional. Tras más de 20 años la IE, cabe cuestionarse hasta que punto la IE no ha contribuido a la instauración de una visión educativa humanista, o por el contrario, ha pasado a ser un elemento que participa de la maquinaria deshumanizadora sobre la que se desarrollan otras concepciones educativas.

 

 

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