¿Porqué es importante abordar la violencia escolar desde una perspectiva sociopolítica y sociocultural?

UNA LECTURA SOCIOPOLITICA Y SOCIOCULTURAL DE LAS VIOLENCIAS EN LA EDUCACION ESCOLAR 

 

 

Reseña de la Video conferencia de  Carina  Kaplan .  Doctora en Educación por la Universidad de Buenos Aires. Magíster en Ciencias Sociales y Educación por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Licenciada y profesora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires. Es profesora de Sociología de la Educación en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de la Plata. Es investigadora y directora de proyectos en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Consultora y asesora en ministerios nacional y provincial, organismos internacionales Autora y coordinadora de numerosas publicaciones   

Introducción:

Gabriel Brener  Lic. Educación por la UBA, Especialista en Gestión y Conducción de SE por FLACSO.
Es Profesor Adjunto Concursado de la UnaHur . Docente de la cátedra de Didáctica General del Profesorado en UBA, del Diploma Superior en Conducción Educativa del ISP J.V González, así como profesor del Diploma y Especialización en “Curriculum y Practicas Escolares en Contexto”, de la FLACSO.Fue docente, directivo y asesor en escuelas primarias y secundarias, así como también en la función de consultor en el ministerio de educación nacional y provinciales. Coordinador de la capacitación de directivos de las escuelas primarias de la CABA y del asesoramiento en Gestión ( 2005- 2008). Coordinó la Comisión de elaboración del Diseño Curricular del nivel Secundario del Ministerio de educación de la provincia de Chubut (2012).
Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación. (20, que 13-2015)
Fue Investigador del proyecto “Los sentidos de la escuela para los jóvenes. Relaciones entre desigualdad, violencia y subjetividad”. UBACyT 2011/2014. UBA. Dir.: Carina Kaplan.

.Gabriel Brener

Pensar la relación entre las violencias y las escuelas desde una perspectiva sociopolítica y socio cultural, que es el enfoque desde el cuál lo plantea Carina Kaplan, nos permite dar batalla a ciertos reduccionismos, que tienden a simplificar la violencia en la escuela en términos de culpables y víctimas,  “cosificando” la naturaleza de la misma.
Esta abordaje desde lo sociopolítico y sociocultural permite reponer el contexto allí dónde se descontextualiza, introducir lo político, allí donde se despolitiza, ya que si hay algo que tenemos que contemplar en el análisis de las dinámicas institucionales y en especial en el problema que se genera entre la violencia y la escuela, es el lugar estratégico en el cuál ponemos al conflicto y desde dónde tenemos que reflexionar conjuntamente sobre las formas de mejorar las prácticas de intervención en las escuelas con el fin de lograr procesos de integración más democráticos.
Es fundamental al momento de abordar la temática de la violencia en las escuela, analizar la  imagen construida acerca de la misma a través de los medios de comunicación ya que desnaturalizan y crean una imagen distorsionada de los jóvenes , muestran a las instituciones escolares como naves a la deriva  y a los docentes como adultos impotentes, esto no significa negar la violencia, sino tratar de comprender las representaciones que sobre la misma  se instalan en la construcción social de esta realidad.
Venimos de un modelo de inclusión homogeneizador en dónde la diferencia fue congelada y tramitada como deficiencia, esto sin mencionar que además somos herederos de muchos procesos de inclusión, en dónde las inclusiones fueron a veces excluyentes.
Desde el Plan Nacional de Educación apostamos a una inclusión más democrática en la escuela y para lograrlo tenemos que contemplar muchas variables, dimensiones y clasificaciones pero además poner bajo “sospecha” la idea violencia escolar, no porque neguemos la existencia de la ella, sino para  encontrar la forma de reponer la palabra en la escuela y construir una mejor convivencia.

Conferencia

Carina Kaplan
 Desde este espacio nos proponemos exponer algunos principios, supuestos e hipótesis que surgen de un trabajo de investigación de campo realizado en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación.
  Antes de entrar en los temas puntuales que tienen que ver con la violencia en la escuela, lo que nos preocupa y ocupa es establecer cómo se construye la mirada de los alumnos y de la escuela, lo que incluye también la mirada de acerca de los otros y también la de cómo ven los maestros a sus alumnos y los alumnos a ellos mismos.  Hacemos foco en ella ya que la mirada -que en definitiva es siempre una mirada social-es la razón de ser en la que se asienta y desde dónde vale la pena preguntarse acerca de algunos comportamientos y episodios de violencia.
Cuándo nos preguntamos cómo vemos a los alumnos y a la escuela, la respuesta no surge a simple vista, sino que hay que descifrarla, construirla, producirla, fabricarla y esto se logra con una pregunta teórica pero siempre sustentada en  prácticas escolares concretas.
En el contexto del boxeo, que es en realidad uno de los deportes más violentos, y al que las clases medias sobre todo asociamos a la violencia, nos encontramos que esta práctica contiene reglas de disciplinamiento entre las cuáles se establece que se puede pegar dentro del box pero no fuera de él, ya que estamos frente a una práctica deportiva.
Esto tiene que ver con la vida escolar, existe algo que logra la escuela en ciertos contextos institucionales, bajo ciertas experiencias y posiciones respecto al tema de la violencia, que hace que los niños y los jóvenes logren no pegarse dentro de la espacio escolar o por lo menos logren  atravesar estas situaciones a través del diálogo, inclusive en aquellos lugares en dónde la violencia es moneda corriente.
Por eso podemos pensar que la escuela está haciendo algo bien. Esto significa que si el espacio escolar fuera el reflejo de la violencia social, tendríamos que concluir, como lo hacen algunos psicólogos españoles, que estamos en una guerra en las escuelas.
Lejos de pensar en la guerra, tenemos que preguntarnos acerca de  cuáles son las condiciones institucionales, vinculares y pedagógicas que se dan para que allí donde predomina la violencia fuera de la escuela es decir en los barrios , la misma logre transitar por otras formas de relación social, a través de un proceso de instalación de normas y de ejercicio de la autoridad, en especial cuanto se pone en juego la autoridad pedagógica, lo que se logra por supuesto a través de un trabajo a largo plazo ya que ningún trabajo pedagógico es a corto plazo, sobre todo en estas temáticas que requieren un tiempo prolongado.
Quizás Uds pensaban que íbamos a decir exactamente lo opuesto, que en las escuelas estaba todo mal, pero no, es precisamente lo contrario.Por ello es necesario deconstruir y preguntarnos cuáles son las condiciones  y experiencias institucionales, como también vinculares y pedagógicas que hacen que hoy tengamos un espacio de pacificación y de diálogo en las escuelas que contrasta con la violencia que se percibe en la sociedad hoy.
En  el último trabajo de campo que realizamos fue interesante ver cómo los jóvenes de sectores periféricos diferenciaban lo que sucede en la escuela, en la que pueden surgir situaciones conflictivas, de lo que ocurría fuera de este espacio, es decir cuando cruzan la puerta de la escuela, cuando caminan por el campito hacia su casa, allí era según ellos mismos  expresaban el lugar dónde aparecía el miedo  ya que desde esos espacios emergía la violencia.
A partir de este relato entonces, tendríamos que analizar la creación de un enfoque crítico , alternativo respecto de los estudiantes para  que no  se los estigmatice a través de miradas judicializantes o criminológicas. Sabemos que la mirada pedagógica  es por naturaleza no criminalizante.
Esto, sin dejar de advertir que hoy hay toda una literatura que circula incluso en el interior del ámbito académico utiliza el lenguaje criminológico para nombrar a las infancias y a las juventudes.
 Existen ciertas metáforas que los nombran, como si estas metáforas permitieran eludir lo profundo que subyace detrás de las mismas.
También hay toda una mirada social, sobre ciertos individuos o grupos que los estigmatiza y crea un discurso social acerca de ellos. Una de nuestras funciones es comprender como operan estos discursos sociales, dónde los medios de comunicación ocupan un lugar central en la producción de estas miradas respecto de los niños y los jóvenes.
Hemos elaborado una serie de hipótesis, a partir de un análisis crítico de las noticias en los periódicos tanto a nivel local, como del país en general.
Las hipótesis que hemos elaborado acerca de los medios son tres en especial :
HIPOTESIS
  • Los discursos mediáticos sobre las violencias en la escuela, portan componentes racistas sobre los jóvenes de los sectores urbano marginales.
  • Los textos periodísticos construyen estereotipos sobre los pares Joven/violento – Joven/ no violento y alumno violento -alumno no violento
  • Los textos periodísticos utilizan una perspectiva determinista-biologicista para caracterizar victimas y victimaros
 
  Estas hipótesis son con las que nosotros trabajamos para comprobar cómo operan estos discursos sociales en dónde los medios de comunicación contribuyen a crear esta producción de las miradas sociales.
Es decir, que cuando ingresamos a la carrera docente,  nos encontramos dentro de la formación teórica con aquellas teorías que avalan y legitiman en nombre de una supuesta ciencia,  estos estereotipos que se construyen  socialmente y que también influyen y están presentes en el ejercicio de la profesión docente.
Por lo tanto construir una mirada alternativa es también construir un saber crítico- sobre lo que muestran los medios acerca de la violencia, en especial en aquellos casos en dónde aparece la intervención policial como única solución. Lo que esto demuestra es cómo se tiende a homologar la violencia escolar con lo delictual. La mirada que construyen los medios gráficos, televisivos y otros es de carácter delictual, es decir judicializante.  Hay también toda una dimensión metafórica para analizar lo que se dice en los medios que luego se refleja en la forma de hablar de la sociedad y que naturaliza estas ideas  y creencias que se trasladan a los discursos, una guerra, una enfermedad, un acto vandálico.  ¿Qué es lo que subyace detrás de estas metáforas?
METÁFORAS
“guerra¨ , “ una enfermedad¨, “ una epidemia” , “ un acto vandálico”
  • La violencia en las escuelas se ha convertido en un “flagelo”frente al cuál las autoridades mantienen una actitud de ambivalencia que se traduce en una peligrosa aceptación ( La Nación 30-11-2011)
  • Como si fuera una “epidemia” los casos de violencia escolar se reiteran en centros educativos de las provincias y en otros lugares del país. ( La Razón 24-9-2008)
  • Parece no tener fin la “ola “de violencia en las escuelas de La Plata ( Clarín 17-6 1998)
  • En algún momento de la historia de nuestra sociedad se interrumpe el “proceso civilizador de la educación”, se obliga a una escolarización que las familias no demandan, que los niños y adolescentes no desean, o no valoran, por no encontrar en ellas un proyecto de futuro y en algunos casos es casi imposible de proyectar por no haber recibido en los primeros años de vida las herramientas necesarias ( El Día 24-11-2011)
 
Podemos ver claramente cómo a través de los medios se produce un lenguaje “fuera de la escuela¨ que no surge de la escuela. Entonces la pregunta que podemos plantearnos es ¿porqué la escuela cree en estos lenguajes que se dan fuera de ella cuando existe una pedagogía que tiene otras formas de nominación?.
La característica de estas metáforas es que al nombrar estos fenómenos los crean  y casi siempre recaen en los individuos  como ocurre con otra nominación específica que circula  que es el “ Bulling” el cuál  es una categoría que también es creada.
¿BULLYING?
  • Sobre el poder simbólico de las nominaciones escolares
  • Lenguaje criminológico: “ Menores” “ Matones”
  • VIOLENCIA= DELINCUENCIA.
  • La violencia es siempre relacional
Podemos ver cómo la descripción de esta categoría acerca del Bullying toma un lenguaje criminológico, que es el que comúnmente circula en las escuelas. Es decir existe una mirada judicializante en base a un discurso mediático que reafirma este discurso.
Entonces, por un lado existe un discurso social, en dónde los medios cómo ya vimos ocupan un lugar central.
Por el otro lado existe, en el ámbito académico, toda una tradición que asocia la criminología con la violencia en la escuela.
A veces nos preguntamos ¿porqué hay tantos abogados que hablan de violencia escolar? ¿Y tantos criminólogos que opinan sobre patologías y acerca de un gen de la delincuencia casi como asociados?
 Es importante que nos hagamos estas preguntas porque somos nosotros quienes determinaremos  en definitiva, cuál es la perspectiva que vamos a construir acerca de esos alumnos. Y  esto es lo que establecerá  la forma  de lenguaje y de nominación respecto de nuestros estudiantes.
La premisa de la cuál debemos partir es que la violencia es siempre “ relacional”, por lo tanto no existe el par victima y victimario, es un par relacional, lo que debemos observar son  los vínculos, las relaciones y los lazos sociales en la escuela. Si partimos de esta conceptualización, es decir la violencia no es individual sino relacional abordaremos esta problemática desde  una perspectiva muy distinta desde la cuál  la observa la categoría del bullying, que no es más que un ejemplo de este proceso de criminalización y judicialización del que hablamos el que a su vez  va asociado una forma de racismo biológico.
También consideramos que detrás del bulling hay como toda una suerte de paradigma científico, lo que nos preocupa muy especialmente, ya que traslada los comportamientos sociales al orden de lo biológico y considera que los individuos estamos biológicamente predispuestos, o no, casi desde el nacimiento a ciertos tipos de comportamientos violentos.
Lo que ocurre es que existen teorías que avalan estas ideas que circulan incluso en varios cursos de formación para docentes que se dictan para trabajar la violencia.
 Hay un libro que en estos día se presenta en Chile, que se titula ¿“ Cómo lidiar con el Bullying? El cuál se anuncia de esta forma: “ Llega a Chile el libro que explica cómo desalentar a los matones en el colegio y recuperar la confianza de los agredidos”. Los enfoques  teóricos desde los cuáles se enfoca el bullying tienen  la pretensión de ser científicos, pero no lo son . En el  libro que citamos hay una construcción de los niños como agresores que  vienen con en el gen de la violencia mientras que hay otros que son por naturaleza débiles. Por supuesto existe situaciones de humillación que se dan en las escuelas, pero estas situaciones son muy distintas a las que plantea el bullying. Al  contrario de lo que plantea el bullying nosotros tenemos que trabajar  con los lazos sociales que se generan en la escuela, ese es el punto, ya que  la violencia no es individual sino que  es relacional.
El bulling como anticipáramos viene de la criminología y se dedica a determinar cuáles son las características del agredido y del agresor, pero desde el lugar de la victima.   A través de esta perspectiva lo que terminamos por construir es una caracterología de los niños violentos. Es interesante resaltar que hay que tener mucho cuidado ya desde esta construcción podemos presentar un informe del grupo  que hable sólo de las características del agresor y  describa sólo al alumno violento. Cuando los maestros hacen esto, es bien claro que no lo producen ellos . es toda una sociedad la que muestra estas formas de caracterización que se une a  ciertas perspectivas que lamentablemente cada vez ingresan más y que vienen a reforzar  estas ideas y  creencias ya  instaladas en la sociedad  con el sesgo de construcción “pedagógica” cuando en realidad son  pseudo- pedagogías, que provienen del campo de la psicología criminológica.
Por eso insistimos en que es necesario revisar estos temas para construir una  mirada diametralmente opuesta,  la cual se resume en volver a mirar a los niños en situación escolar  como niños, como estudiantes, como alumnos. Incluso volver a enseñarles  y a transmitirles cuáles son aquellas formas de nominación y clasificación que no pueden encuentrar en la sociedad. Si hay algo que sucede en estos procesos de estigmatización es que los niños terminan asignándose esa mirada que construyó  la sociedad sobre él. Cuando la sociedad,  humilla, estigmatiza, negativiza, inferioriza a los más débiles,  consideramos  que  esta situación es casi siempre  momentánea por lo tanto no debería quedar anclado a una mirada definitiva de si mismo en base a estos parámetros sociales. Lo mismo ocurre con los que son nombrados como agresores,  ya que no existen niños que por naturaleza sean bulleros o matones. Esto es necesario considerarlo por  la eficacia que tienen estas nominaciones.
Porque? Porque si designamos a un niño como bullero o matón  la consecuencia es : o lo medico, o lo aislo, o le doy un castigo severo.
La pregunta ha plantearnos es ¿ esto nos sirve  o no nos sirve? ¿estamos de acuerdo con ese niño sea visto de esa manera? Y esto resulta difícil ya que no es sólo una cuestión ideológica,  existen teorías falsas que sustentan estas ideas basadas en que existe un gen de la violencia y una característica innata que permite explicar porqué algunos niños y jóvenes se comportan de manera violenta. Estas teorías avalan estas ideas  falsas  e  ideológicamente peligrosas por las consecuencias que conllevan. Imaginemos a un niño que por naturaleza se cree violento y la sociedad lo ve como de esta forma,  lo que se da especialmente en niños y jóvenes que provienen de ciertos sectores subalternos, o al contrario  miremos a los que en nuestra sociedad considera como los más débiles, los que portan una condición de vulnerabilidad. En uno y otro caso ambos son afectados  ya  que están en pleno proceso de construcción de su subjetividad, dónde la mirada de los adultos y de la sociedad es constitutiva de su identidad. Entonces al pensar de esta forma podemos introducir  al niño o a los jóvenes en una creencia acerca de su destino que puede llevarlos a determinar su trayectoria de vida anticipadamente.
Para construir una mirada alternativa es necesario pensar distinto, es reconocer que estas formas de violencia que pueden darse en las escuelas, son casi un grito  desesperado de los niños y jóvenes por existir o por mostrar su existencia. Lo que hemos descubierto a lo largo de nuestras investigaciones es que estas expresiones de violencia o que se ven como violencia, ya que  muchas veces lo que creemos que sucede no es lo que se ve a simple vista, es que  en muchas circunstancias acuden a la violencia como un modo de ser identificados, visibilizados, reconocidos, respetados.
En muchas ocasiones cuando entrevistamos a los alumnos nos dicen “ yo no soy violento, me hago el violento, como una forma de autoafirmarse. No olvidemos que los liderazgos se vinculan con los que se imponen con mayor fuerza, sobre todo los jóvenes, pero también en los niños se establece esta cuestión de crear una dinámica de poder en las relaciones sociales dónde predomina el que más fuerza posee dado que la violencia es considerada por ellos como un atributo positivo. Entre los compañeros ser violento casi siempre es festejado. Nuestro trabajo consistirá en mostrar que ser violento no es una característica que precisamente prestigia.
Muchas veces las situaciones de violencia que se dan en las escuelas provienen de otros espacios como por ejemplo los encuentros en lugares nocturnos, la noche es un espacio en dónde se originan muchos de los conflictos, sabemos que los alumnos tienen relación también fuera de la escuela y muchas veces lo que sucede fuera es llevado al espacio escolar. Por eso hablamos de violencia en la escuela y no de la violencia de la escuela que es un enfoque desde otra mirada.
Para nosotros entonces, y a modo de conclusión, lo que los niños y los jóvenes necesitan es por un lado perspectiva de futuro, por el otro un grupo de personas de la misma edad que les ofrezca una cierta sensación de pertenencia, de alojamiento subjetivo, en un mundo en el cuál las diferencias entre las generaciones son muy grandes, también es necesario que tengan una meta, un ideal que de sentido a su vida y aún más, que sea superior a ella. La idea de pertenencia como  parte del proceso de socialización colectiva contribuye a crear sentidos acerca de su existencia. Por  ello resaltamos la necesidad del trabajo en grupos y en la aplicación de la dinámica de grupos para construir los vínculos y los lazos sociales que se dan en la escuela-
 Y para terminar, resaltamos la importancia que tiene para ellos el gozar de respeto y estima social, ya que gran parte de los episodios de violencia tiene que ver con un sentimiento primero que proviene de sentirse minimizados, inferiorizados y excluidos, la desigualdad y la exclusión constituyen un campo propicio para  que  existan estas situaciones de violencia.
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

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