De la época de las pasiones tristes a la potencialidad del sujeto

De la época de las pasiones tristes, a la potencialidad del sujeto.

 

Es indudable que la escuela está atravesada horizontal y transversalmente por el contexto histórico-social por el que transita.

Para trabajar este tema hemos editado y subido una Sintesis de la película “ El Profesor”  dado que además de ser una excelente película, sus escenas   ilustran  y reflejan  el contexto de la sociedad  actual y  cómo vivimos hoy esta nueva realidad  que llega a las escuelas y afecta  e impacta tanto a la institución, como a los alumnos y profesores.

Para decirlo con mayor claridad,  expone artísticamente la época  en que  vivivimos,  una época  dominada por lo que Spinoza denominaba las “ pasiones tristes”.  Spinoza se refería con esta expresión no a la tristeza  en si misma, sino a la impotencia ante la realidad.  Sabemos que frente al progreso de las ciencias nos vemos confrontados a la desconfianza y la decepción con respecto a éstas mismas ciencias, que no parecen contribuir ciertamente a la felicidad del hombre. Vivimos la caída del ideal del conocimiento científico el cuál predicó que seria capaz de “ conocerlo todo” y  determinó que a través de lo racional podíamos prever todo lo que iba a ocurrir cayó la idea en la que el hombre basaba su creencia acerca de que  podía decidir el sentido que iba a dar a su vida y a la sociedad.

La esperanza que trajo el conocimiento científico era la de un saber global, capaz de desplegar las leyes de lo real y de la naturaleza, en un ideal de dominación ( de la naturaleza, lo real, del  propio cuerpo, el tiempo), ese era el fundamento del cientificismo positivista.  Y como vemos en ese sentido la promesa no se ha cumplido, por el contrario el siglo XX marca el fin del ideal positivista, y sumerge al hombre en la realidad de la incertidumbre.

Sin embargo, muy por el contario a lo que opinan nuestros contemporáneos, esta incertidumbre que persiste, no es en absoluto sinónimo de fracaso. El pesimismo que domina hoy es tan ilusorio como el optimismo de ayer. Por el contario permite el desarrollo de múltiples racionalidades no deterministas. Pero sin embargo ya no nos queda la “ certidumbre” del cientificismo.

La crisis de pasar de esa certidumbre determinista para pasar a entender la complejidad del mundo, nos hace sentir que el hombre no puede nada frente a las fuerzas irracionales de la historia. Dice Husserl en 1930. Sentimos que frente a una humanidad abandonada a los cambios del destino, las preguntas que se excluyen se refieren al sentido o la ausencia de sentido de nuestra existencia humana.

Si la tecnociencia no deja de progresar, el futuro sigue siendo imprevisible. Lo cuál parece sumergir a la humanidad de hoy en una impotencia absoluta, que trae consecuencias en los planos humanos y culturales y que lejos de dejarnos indiferentes, nos  produce ansiedad.

La violencia de una crisis nos lleva a los ataques frente a los vínculos, que son el reflejo de la imposibilidad de elaborar  un pensamiento que nos  saque de la crisis y sus corolarios: la vida en la urgencia. El mundo se vuelve incomprensible para todos, especialmente para los más jóvenes.  Como profesionales debemos pensar en estos nuevos malestares fuente de sufrimientos.

Para nuestra tarea es fundamental abstenerse de pensar desde “ la abstracción”  estas situaciones y que  nuestro trabajo sea mirar lo que sucede en las clases y en lo cotidiano. Debemos comprender esta novedad de la época  a fin de entender el reclamo que  deviene de la situación que vivimos hoy nosotros, las escuelas y las familias.

 

“ El Profesor” es una metáfora, como dijimos al principio, de la subjetividad de la época que atraviesa tanto a los profesores, a los alumnos, el entorno familiar  y  al sistema escolar .

El protagonista comienza aludiendo acerca de la necesidad de orientar  a los alumnos acerca de la complejidad del mundo en que vivimos.

Plantea su preocupación acerca de la falta de interés en los alumnos y se cuestiona cómo enseñarles literatura inglesa en estos tiempos, si ellos no creen que sea significativo.

Es decir que habla acerca del aprendizaje significativo.

Además el guión nos muestra cómo las historias personales, familiares y sociales son dimensiones que lejos de existir en compartimentos estancos y aútónomos, se cruzan incesantemente , delimitando de esta forma encrucijadas y singularidad.

Meredith, una de las alumnas con quien el profesor establece un vínculo, nos muestra a través de sus fotografias y sus  dibujos  lo no explicito en el plano de lo subyace a las situaciones personales y de la institución, los profesores ausentes desde lo simbólico,  el no registro del otro, la soledad de las aulas y la falta de rostros visibles.

La película  profundiza en la sensación de extrañeza y de exterioridad que produce  la subjetividad de la época y del mundo que nos rodea. Un mundo en dónde los otros se vuelven “ utilizables” ,  descartables y en dónde no existe la” mirada del otro”” ni la escucha”.

Al final el profesor alude a una cita  de la Casa Usher de Poe dónde comparte con sus alumnos lo que describe Poe, la Casa Usher no es sólo un castillo abandonado sino un estado de ánimo.

Por eso los invitamos a hacer una paréntesis en este punto, para detenernos en las posibilidades que tenemos frente a esta realidad y lo que es necesario empezar a desplegar una base común a partir de la cuál sea posible comenzar a construir, integrar y caminar.  Desde esta base común el enfoque de la situación es realizar un trabajo de liberación del potencial, de los potenciales descriptos por Spinoza como las pasiones alegres.  Se trata de  evitar el camino de la tristeza, el de un saber normalizador que nos aprisiona, para pasar a un trabajo global de descubrimiento y de desarrollo de las posibilidades, de los potenciales.

Desarrollar los posibles  no es otra cosa que la ética de Spinoza, cuyo principio central  es : “Nunca sabemos lo que un cuerpo puede” es decir que no sabemos y tenemos que ayudar a descubrir las potencialidades de cada sujeto, sin limitarlos para que puedan desarrollar todos sus saberes y sus deseos.

 

Texto extraido del Libro Las Pasiones Tristes de Benasayag – Schmit.

 

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